Nuestra salud expresa el hecho de que nuestra economía y modelo de desarrollo, al mismo tiempo que ha producido por casi 50 años un crecimiento del PIB a niveles superiores a la mayoría de los países del continente, ha excluido una creciente mayoría de la población y generado profundas inequidades sociales.

 

También expresa un modelo de Estado, de larga tradición autoritaria, centralista, que desconfía de la ciudadanía; y las concepciones curativistas y asistencialistas que han predominado en las políticas sociales y de salud. La situación de salud de poblaciones expresa su calidad de vida. La exclusión social se nos ha convertido en el principal determinante de nuestra deuda social acumulada en salud. Los procesos que reproducen la exclusión social, reproducen la situación de salud.

 

A su vez, muchas de las limitaciones del sistema de atención a la salud, derivan del bajo gasto público en salud y de su pesada contrapartida: alto gasto familiar. Como la mayor parte de este gasto familiar  debe ser erogado en el momento en que se necesita la atención (consultas, laboratorio, Rx, medicamentos, etc), el cobro de estas  “cuotas de recuperacion”, no solo constituyen  la forma mas injusta de financiamiento de la salud, sino también una poderosa barrera que limita el acceso oportuno a los servicios. Lograr cobertura universal con el Seguro Familiar de Salud es un derecho, pero también una necesidad, para incrementar el gasto público en salud, y para el empoderamiento de la población.

 

Históricamente, el gremio medico dominicano ha hecho grandes aportes en las luchas por un mejor país: en la conquista de las libertades públicas y derechos democráticos, en los esfuerzos por concebir y por buscar la protección y la producción social de la salud. Hoy el heroísmo está en el trabajo tesonero y disciplinado por perfeccionar nuestra democracia y superar la exclusión social, superar las concepciones neoliberales, y una práctica política que ha abandonado su vocación de hacer propuestas liberadoras, cambiándolas por el clientelismo y la corruptela, que empobrece los movimientos sociales, y los debates sobre el presente y futuro nacional.

 

Superar la exclusión requiere un nuevo modelo económico y de desarrollo, y construir un Estado que asuma la participación ciudadana no como un asunto episódico ante emergencias, sino como base de la democracia misma, en un esfuerzo cogestionario de la cosa pública, sustentada en una ciudadanía activa, conciente y organizada. Su expresión en salud debería ser un Sistema de Servicios Públicos de Salud con una Rectoría más efectiva, con énfasis en la Atención Primaria, la prevención y la promoción de la salud y calidad de vida, con amplia participación, cogestión y corresponsabilidad ciudadana, y un papel más preponderante de las municipalidades. Igualmente, un Seguro Familiar de Salud solidario y equitativo, con cobertura universal.

 

El Colegio Médico puede hacer una gran contribución, en la medida que se fortalezca como organización, en su capacidad propositiva, su democracia interna y la participación de sus agremiados; y en la medida en que construya alianzas con otros diversos sectores sociales, sobre todo los empobrecidos y excluidos sociales, los sectores medios, los trabajadores y empresarios con sensibilidad social, fortaleciendo los Movimientos Sociales, en la búsqueda de una agenda común en los esfuerzos ciudadanos por construir un mejor país, y no se limite a sus justas reivindicaciones particulares.

 

No estará solo. Se reencontrará con lo mejor de nuestra sociedad, de las organizaciones sociales y de las militancias políticas, que mantienen viva la esperanza de un futuro mejor, a base del esfuerzo cotidiano.

 

•El autor es médico, salubrista, epidemiologo, especialista en gerencia publica y politicas sociales. Miembro de IDESARROLLO y la Comision de Salud y Seguridad Social de Foro Ciudadano.


Fuente: www.perspectivaciudadana.com