Decepcionante la cantidad de diputados que votaron a favor del legislador, que ante un acto moralmente cuestionable, como es  el de la violencia intrafamiliar. Es aberrante que en un parlamento, en el que se debió levantar la mano a unanimidad.

Es un tema que no se debió debatir, solamente aprobarlo a unanimidad, porque “ llevarse a una muchachita de catorce “ años es absurdo. No es debatible la amoralidad, tampoco el caso se puede relativizar en un hoy por ti y mañana por mí.

Porque resulta que quienes están para hacer las leyes y velar por la salud de la sociedad son quienes violan en infringen  los más elementales postulados de moralidad y conducta civilizada dentro de nuestros esquemas de regulación social.

Discutir o votar favorablemente el caso que envuelve la sustracción o seducción de una niña de 14 años de edad no debería ser motivo de debate en el lugar que debe ser el santuario de las leyes, y si nuestros legisladores no lo entienden así, entonces se hace necesario readecuar su inteligencia.