Es risible oír a los peledeístas leonelistas y a los miguelistas vociferar a soto voces que Miguel Vargas es un empresario honesto, un hombre probo y que un préstamo a través del Banco de Reservas no puede ubicarlo como un personaje deshonesto.
 
La política dominicana ha caído a unos niveles de deterioro tal y de impunidad que hasta los más elementales valores conductuales se desvían a lo interpretativo, con tal de proteger la imagen de un personaje.
 
Miguel Vargas Maldonado, presidente “de facto” del PRD, ha sido descalificado nuevamente  en su calidad  de dirigir este partido, cuando fue presentado a la prensa nacional un legajo de papeles de un préstamo privilegiado de 15 millones de dólares, que recibió en diciembre del año 2011, seis meses antes de las elecciones, de parte del Banco de Reservas, cuando fungía como Gerente General de este banco el Lic. Vicente Bengoa.
 
Demasiadas coincidencias.  Miguel Vargas recibió el desembolso de este préstamo de 15 millones de dólares, unos 500 y pico de millones de pesos, en el mes de marzo del 2012; dos meses antes de las elecciones, cuando él precisamente se negó a participar en la campaña y hasta parodió su ausencia frente a la prensa, planteando que “él no se iba a montar en las ruedas de una patana”.   Es harto sabido cómo los seguidores de Miguel Vargas se emplearon a fondo para lograr desviar los votos a favor del PRD y de su candidato Hipólito Mejía, para que lo hicieran por Danilo Medina. Aquí en Puerto Plata conocimos de casos muy puntuales que fueron denunciados, que se desdoblaron, y jugaron las dos bases, e hicieron todos los malabares para  comprar los votos en contra del candidato del PRD.  Esa indigna realidad se pudo comprobar en una serie de colegios electorales realizada por funcionarios electos y otras minucias.
 
Igualmente atendiendo la documentación presentada  este préstamo no contaba con el aval del Consejo de Administración del Banco por haber sido catalogado en categoría D y sin embargo le fue otorgado en una condiciones tan leoninas como la de facilitarle dos años de gracia, por ejemplo, que nos lleva  a comprobar el tipo de acuerdo y de amarre que había hecho Miguel Vargas en contra de los perredeistas. 
En cualquier país donde las instituciones funcionen, esto constituye un verdadero escándalo para llevarse de paro a Miguel Vargas, al Gerente que lo otorgó y también a quien lo patrocinó, porque con qué moral puede Miguel Vargas argumentar su discurso de institucionalización y  disciplina interna para  pretender descalificar a quienes le adversan.       
 
La partidocracia en este país está en cuestionamiento y con estas denuncias de indudable corrupción, donde el Presidente del mayor partido de la oposición, recibe sumas de dinero que constituyen prebendas fuera de record, violatorias de las reglas prudenciales que deben caracterizar al sistema financiero para seguridad de los ahorrantes, nos dice que la comprobación de esta denuncia representa un verdadero baldón negativo para la democracia dominicana. Veamos hasta dónde puede llegar esta realidad de ¿quién divide a quién?.