Todo inicio, con el sueño de cumplir una de mis metas y que sería parte de mi vida. ¿El recorrido? nada fácil, Mi precaria situación económica se convertía cada vez más en un obstáculo y que fue encaminado gracias al rector de éste recinto de Puerto Plata que me permitió asistir a clases mientras resolvía.
No obstante en el mes de septiembre del año 2011, llegó un memorándum a las aulas estableciendo que todos los estudiantes con deudas debían ponerse al día, o retirarse de la universidad.
Unas semanas antes había llevado mi hoja de vida a varias instituciones, me entrevistaron y nada, fueron ríos de lágrimas que no podía contener pensando que no lo lograría y que mis ilusiones se irían por la borda, a pesar de nunca montarme en un barco.
Mi fe en el que lo puede todo, me hacía creer, fue así que una amiga me llama y cita frente a la iglesia de mi comunidad, luego de estar con ella, me dice: “¡No es nada malo! Es bueno, quiero que asumas mi puesto de un proyecto, que ya inicio, pero tendrás que aprender rápido”.
Yo le dije más rápido: “Claro que sí”. Ese momento fue una bendición y me daba la oportunidad de ingresar nueva vez a la universidad en pos de lograr mi futuro. Los encargados del proyecto me contactaron, explicándome las condiciones y las acepte.
Unos días después fui a la universidad e hice un acuerdo de pago, para los atrasos y los odiosos recargos. Ese acuerdo me impedía hacer derroche de dinero, que luego fue utilizado para las prioridades, entre ellas completar mi licenciatura en Comunicación Social.
Ahora con sonrisa y nostalgia recuerdo, que a veces no tenía ni para comer y menos para pagar el vehículo que me llevaría a la casa de estudios, no podía ir ni a el salón, ya que por cierto mi pelo era un desastre. Mi intención no era cosas caras, era más que eso era cumplir con Dios, mi familia y conmigo.
Ese sueño cada día se acercaba y podía enseñar al mundo que YO PODÍA, que con mis limitaciones, mis caídas, perseverancia y valentía, sencillamente ¡Yo podía!
Una frase que me gusta mucho, periodista de televisión David Brinkley, a quien cito: “Una persona de éxito es aquella que puede construir una base firme con los ladrillos que otros le han arrojado”.
Éste pequeño resumen de mi gran historia, se la dedico a todos sin excepción, los que me motivaron y los que no también tienen unas líneas en mi escrito de respeto, porque con ellos, sin que se dieran cuenta, me daban fuerzas.
Lo más importante para no cansarlos, es que luego de concluir el pensum de mi carrera, el pasado viernes 9 de diciembre, me doy cuenta que todo se puede y ¡ME GRADUÉ!
Por esas razones, soy testigo de que hay que luchar con ganas y sobre todo fe para concretar nuestros sueños, elevo gratitud a muchos de los que me ayudaron y fueron mis aliados, mis cómplices, especialmente a mi familia, mis compañeros de clases, mis profesores, mis amigos, pero sobre todas las cosas a ti mi Dios, muchas gracias: ¡Lo logré!
Por Elaine Minaya.-