La Procuradora Fiscal del Distrito Nacional, Jenny Berenice Reynoso, ganó muchos adeptos, con su comportamiento de apego a la ley, en los cargos públicos que ha venido ocupando.
Jenny Berenice Reynoso, una mujer joven, puertoplateña, luperonence, despertó el interés de todas las clases sociales del país, por ser una mujer de fuste.
Jenny Berenice Reynoso mantuvo su fortaleza en el gusto de la gente, porque vimos en ella una mujer insobornable.Jenny Berenice Reynoso, sabía lo que se jugaba aceptando puestos que tienden a comprometer en demasía la independencia y la probidad de quien lo ocupe.
Jenny Berenice Reynoso, exitosa, respetada, valorada y enaltecida, devolvió la credibilidad en la justicia dominicana.
Jenny Berenice Reynoso, siendo joven, talentosa y altiva, daba síntomas de cordura, equilibrio y don de mando, que para una mujer joven, en este país, significaba un reto.
Jenny Berenice Reynoso, comenzó a tartamudear y a dar traspieses, desde que le comenzaron a llegar expedientes acusatorios que envolvían el entorno del Dr. Leonel Fernández.Jenny Berenice Reynoso, cayó en la trampa, por más que con una jerga jurídica lo pretenda justificar.
Según Jenny Berenice Reynoso, en este país no hay leyes que tipifiquen la corrupción y mucho menos el lavado de dinero de este flagelo.
Y peor aún, se “lava las manos” como Pilatos, para tirarle a los congresistas su falta de no concretizar en leyes los actos de corrupción y la impunidad.
Y peor aún también, que consustancie sus criterios de absolver a Leonel Fernández y a Funglode, llamando a quienes le acusan, de “malagradecidos”, entendiendo con esto, que Leonel Fernández debemos catalogarlo como un ciudadano intocable al que el pueblo dominicano tiene que “agradecerle” todas las malversaciones de fondos, dispendios, boatos e impunidad que ejerció durante su mandatos.
Jenny Berenice Reynoso asestó un duro golpe al país, a la independencia de la justicia y a la vieja aspiración del pueblo de adecentar el ejercicio ciudadano, cuando hizo pública su decisión de otorgar con su desestimación, la “patente de corso” para que los funcionarios sigan enriqueciéndose y utilizando el erario público para su beneficio.Ese “crespón negro” que la actitud de la Fiscal del Distrito Nacional infringe a la justicia dominicana, constituye el entierro a la independencia judicial, profundizando aún más el descrédito de todo el sistema.
Jenny Berenice Reynoso enterró con su decisión la confianza que había despertado como joven valor dominicana y consagró la deshonra nacional de habernos convertido en un excepcional paraíso de la corrupción.