Entregado por Balaguer –vaya a ver a santo de qué—a la hoy Pontificia Universidad Madre y Maestra (PUCAMAIMA), pudo haber sido una buena iniciativa conjunta (“joint venture”, le llaman) Estado-sector privado, pero no lo fue. Hoy es una ruina y el gobierno no dice esta boca es mía.
El fracaso de Pucamaima en la gestión de este bien y los malos negocios hechos por esa institución, dejan millones y millones de pesos en pérdida al Estado, es decir, al pueblo, con la ruina de esta edificación.
La población puertoplateña tiene décadas reclamando que esta propiedad del pueblo sea recuperada, convertida en hospital infantil o que el Estado busque las fórmulas que la conviertan en un negocio útil para Puerto Plata y para el país, pero nuestras autoridades ponen oídos sordos a tales reclamos.
He ahí, en el Hotel Montemar, sin embargo, una oportunidad excelente de negocios para el Estado y para Puerto Plata; he ahí un espacio formidable para una empresa turística mixta (Estado-empresa privada) o, como han propuesto sectores puertoplateños, para un gran hospital.
El gobierno tiene mil maneras de recuperar este espacio, y los otros que están en condiciones semejantes, de la ruina en que los ha ido convirtiendo la negligencia y tornarlos de nuevo en entes productivos, de beneficio para su comunidad y para todo el país. ¡Que no se pierda más tiempo!
Fuente: www.perspectivaciudadana.com