Ya estamos tan acostumbrados a que se tornen tortuosos los caminos a la tranquilidad personal y colectiva como conglomerado social, que cuando transcurrieron las horas largas e interminables de ese maldito apagón de 44 horas a oscuras, que le jodió la vida a todo el mundo desde las primeras horas del día del pasado martes hasta avanzada la noche del miércoles, cuando la energía eléctrica llegó, hasta suspiramos de alivio.
Los planes de contingencia en el sector energético del país, son totalmente nulos. Una millonada en dólares constituye el zafacón sin fondo que oímos y miramos impotentes los/as dominicanos/as, cuando se inserta, como ahora, en el presupuesto nacional, el tener que entregarle a las generadoras del sector, 800 millones de dólares para pagar apagones, ineficiencia y boato de sus ejecutivos.
Ese ha sido el sector donde la corrupción empresarial, el dolo y los contubernios malsanos conformaron un poder fáctico que ha desangrado la nación de una manera onerosa, vagabunda, sin escrúpulos y con toda la angurria encentrada en una serie de magnates, que acunándose en el manejo doloso que insertó el Dr. Leonel Fernández en todos y cada uno de los estrato de poder, se ha visto con mayor descaro, en estos contratos, que avalados por él, sólo perseguían hacer incondicionales a una serie de empresarios que han comido con su dama, de manera degradante y que forman parte de todo un tramado de contubernios que ha convertido a empresarios en políticos y a políticos en empresarios, como ha sido con esa gran corporación empresarial de las penurias de este país, que es el sector energético.
Como si todos/as seamos sus vasallos, tuvimos que pasar esas 44 horas de apagón en el municipio de Puerto Plata, entre la incertidumbre y la ignorancia, porque esa corporación del cobro compulsivo que es Edenorte, se dignó a medias, dar tergiversadas explicaciones, que no calmaron a nadie ni ofrecieron pautas mediáticas para poder orientar debidamente a los/as usuarios/as.
Sólo los twiteros y los bebeperos, mantenían las líneas de cibers espacios abiertas para ir enterando a sus contactos de lo que estaba pasando y así se iba pregonando de boca en boca. Parece ser que la salvación del público que está conectado en su totalidad a este servicio, tendrá que depender de los/as que tienen acceso a esta tecnología de punta, que ha logrado coyunturar cadenas de información bastante acertadas y rápidas, lo que contribuye, como es lógico, a bajar un poco, la ansiedad de la gente, cuando se siente totalmente confundida e ignorada en la orientación que debería fluir a través de los canales de relaciones públicas que deben ser parte del organigrama interno de estas empresas.
La energía eléctrica es uno de los focos estratégicos más sensitivos que tiene el Estado Dominicano. Ese cártel empresarial que han conformado una mafia, que auspició Leonel Fernández, y que son los propietarios de la generación, tendrá que ser enfrentada, porque sabedores del poder que poseen, chantajean y se mueven con desparpajo y sin ningún empacho. Mientras, el pueblo dominicano, paga cara la tarifa, no recibe el servicio y tiene que aguantar además que cuando se presentan situaciones como la que sucedió esta semana en Puerto Plata, tengamos que aguantar que se nos dañen los electrodomésticos, la comida y que se altere la vida de nuestra familia, con la impotencia de no tener a quien recurrir y solamente poder vociferar: “este maldito apagón”.