El mismo modelo que se sigue aplicando en el Este—la Meca de ahora, como lo fue Puerto Plata hace quince o veinte años—y que igual fracasará si no se aplican las correcciones de lugar.
No es que se lo anule lo que se reclama: es que se lo supere si queremos conservar el recurso llamado playas, que no es renovable y que es al mismo tiempo algo así como nuestro petróleo y más importante que el que dicen que mana actualmente en el río Sanate.
De todos modos, estimula saber que se busca “relanzar” a Puerto Plata como destino turístico. ¡Enhorabuena! Pero que no sea con más de lo mismo.
Que se busquen las experiencias salidas de las recientes jornadas de trabajo con las organizaciones comunitarias puertoplateñas patrocinadas por la JICA y varias ONG internacionales en busca de nuevas dimensiones para el turismo.
Pero, además, ya es hora de que se vea al turismo como una actividad no sólo de extranjeros. El turismo es ya un derecho de todos los seres humanos, sólo que—como otros tantos—es un derecho que sólo ejercen quienes pueden pagarlo. Otra de las incongruencias e injusticias de nuestro sistema.
De paso, conviene recordar que todas nuestras provincias y municipios tienen algún filón aprovechable con fines de turismo. Lo que ha faltado es creatividad. Que no se olvide.
Fuente: www.perspectivaciudadana.com