Un país donde ya se perdió el valor de la palabra empeñada, donde el respeto a la autoridad tiene signo de pesos o dólares, donde los conceptos morales que sustentaban la sociedad fueron tirados por la borda por parte de gobernantes y gobernados, no es posible confiar en que las promesas que se hagan, puedan cumplirse.
 
Esta reflexión me sale a flote a propósito del inicio de la campaña nacional denominada “Promesa de Hombres” con la cual se quiere promover en el sector masculino, un cese a la ola de feminicidios que sacude y agota nuestro conglomerado.
 
Personalmente no guardo ningún tipo de oposición a la iniciativa oficial sobre el fenómeno de los feminicidios, pero creo que es hora, no de hacer una campaña mediática ni inmediatista, sobre el problema que ya es casi una tragedia nacional, sino que es tiempo  de someternos todos, los de arriba, los del medio y los de abajo, a un proceso de reflexión, a fin de que podamos desentrañar las raíces de un problema que nos afecta a todos por igual.
 
Se ha querido aparentar que el fenómeno de los feminicidios solo tiene rostro de hombres victimarios, mientras se soslaya una realidad intestina, que subyace en los orígenes genéticos de nuestra formación social, la cual encubre el deterioro moral, la desaparición de los valores familiares, y hasta los conceptos de integridad matrimonial.
 
Para ver los orígenes de esa vorágine de sangre no basta ver los conceptos del machista posesivo, sino  también la degradación de los conceptos de honradez y fidelidad entre hombres y mujeres, de manera que el ser honrado o fiel en un hombre o mujer, no reporta beneficios económicos ni crecimiento social.
 
Por tal razón, creo que “Promesa de Hombres” debe partir del inicio de un plan de regreso a nuestras raíces y valores, donde podamos confirmar que la palabra empeñada aun tiene valor, porque si no es así, de que sirve dar un “Si” ante una autoridad, en el momento en que se firma un contrato nupcial… La violencia está ligada a la pobreza, al desempleo y la falta de oportunidad.
 
Hasta pronto: [email protected]