No sé de quién es la frase, pero la vi en algún lugar en Estados Unidos y me parece que no puede ser más verdadera.

 

Quien quiera saber cuánto cuesta la ignorancia tiene en nuestro país un laboratorio formidable para determinarlo.

 

Aquí se puede comprobar cuántos millones cuesta cada año al país la formación de bachilleres inútiles porque nuestro sistema educativo no prepara para nada.

 

Aquí es posible averiguar cuántos millones cuesta al país la ineficiencia de funcionarios y empleados incompetentes de todos los niveles.

 

Cuántos millones cuesta al empresariado la contratación de personal al que hay que formar de nuevo porque ni siquiera conoce bien los fundamentos de su oficio.

 

Cuántos cientos de millones cuesta al país la corrupción pública y privada que es hija genuina, entre otros factores, de la mala educación.

 

Cuántos millones nos cuesta la “formación” de supuestos artistas que no pasan de bachateros o reguetoneros vulgares sin ninguna formación estética, pero con gran  vocación para mulas del narcotráfico.

 

Cuántos millones nos cuesta mantener instituciones culturales (teatros, museos…) que languidecen sin público que las justifique porque nuestra escuela no educa en el cultivo y disfrute de la belleza y el conocimiento.

 

Cuantificado todo eso—y lo que falta por mencionar—da una suma muchas veces superior al 4% del PIB reclamado para la educación, pero seguimos probando la ignorancia y lo peor de todo es el fervor con que lo hacemos.

 

Fuente:www.perspectivaciudadana.com