Tenemos entendido como usted también sabe, que los pueblos despiertan. Y una vez en esa condición de despiertos pueden conocer al funcionario, quien como gato barcino de la manera que sea, los fondos del Estado.
En ese estado de lucidez, los pueblos llegan a ver y conocer de sus autoridades y funcionarios obras buenas y malas. Conocen de sus aptitudes o no para el desempeño de sus funciones.
Es esa condición que convierte a los ciudadanos en críticos y proponentes. Les hace formular demandas, exigir explicaciones, se muestran interesados en saber sobre manejo de fondos públicos, cumplimiento de las leyes, en fin, ese despertar conlleva conocimiento, y ese conocimiento es poder. Poder que admitimos, puede emplearse para el bien o para el mal.
Despertar, conocimiento y poder que tienen las autoridades corruptas y charlatanas. Despertar, conocimiento y poder que cuando forman parte del arsenal del periodista o comunicador suelen tornarlo combativo y crítico.
No solo da a conocer sus análisis y críticas sobre un tema en particular sino que por igual, formula propuestas y alternativas en sus enfoques hechos públicos.
Nos consta, que el Lic. Manuel Gilbert maneja y conoce sobre temas de turismo. Es más, ha ganado premios en esa área. Por lo tanto, no es un improvisado ni desconocedor en ese campo.
En uno de sus recientes artículos publicados en el periódico digital Puerto Plata Habla sostiene que “los líderes de las instituciones vinculadas al sector turístico de Puerto Plata, no tienen una agenda propia ni plan de acción” al estar divididos y los compara como tristes pedigüeños, incapaces y que no gozan del respeto de las mismas autoridades.
De la prensa –y que suponemos es la prensa turística – la califica de “timorata, simpaticona, mediatizada, sin discurso crítico por temor a que le retiren alguna publicidad –sigo creyendo que son de la prensa turística – que reniegan identificarse con comunicadores que sí hacen planteamientos críticos sobre el relanzamiento de este destino turístico” fin de la cita.
Noten que con el despertar se toman posiciones, se decide estar aquí o allí, se prefiere esto o aquello y se hace de público conocimiento. As[i lo hemos consignado en algunos de nuestros artículos como Salir de Trincheras y Publicidad Maldita.
Hay quienes despiertan y permanecen en ese estado. Hay quienes permanecen somnolientos y aletargados y creen ver sin ver y saber sin saber. Los hay que no despiertan nunca.
Particularmente no estoy de acuerdo con que al Lic. Gilbert “le haya cogido con los periodistas olvidándose que la clase no se suicida y que no se pisa la manguera entre bomberos”