A propósito de celebrarse la primera semana del mes de abril, el Día del Periodista en República Dominicana, una de las preocupaciones manifestadas por miembros del denominado “Cuarto Poder” fue la violación de los reglamentos éticos a los que recurren cada vez, más profesionales del medio.

 

Ejercer el periodismo con ética es un tema que siempre mantiene vigencia en los diversos sectores sociales, ante evidente aumente número de profesionales de la comunicación que sacrifican este valor fundamental en la práctica periodística, a cambio de favores y beneficios eminentemente personales. Este tema genera conversación y críticas hacia los que ejercen el arte de informar, por parte incluso de quienes son beneficiados con informaciones desligadas de cualquier norma ética.

 

En todo ejercicio profesional, la ética tiene una característica esencial: la obligatoriedad, es decir, dar cumplimiento a las normas rectoras del bien para preservar la integridad social.

 

Ser periodista representa el compromiso de ser la voz de quienes no pueden ser escuchados, por tanto todo el que ejerce esta carrera debe tener presente, en cualquier momento y en cualquier lugar, su responsabilidad social; presentar los hechos inclinados siempre a la verdad y con decoro, ser objetivos, sin importar si en la búsqueda de la verdad, puedan ser afectados intereses de amigos o allegados.

 

“En nuestra sociedad, al periodista se le hace muy tentador mantenerse firmemente apegado a la ética, pero no es imposible”, recuerdo con esta expresión a mi fenecido profesor de Ética Profesional, Romell Cruz (Boy), cuando en sus clases enfatizaba aun más con los estudiantes de Comunicación Social sobre ese compromiso que debe asumir todo profesional con la sociedad. Boy hacia el símil: “Un médico debe preocuparse por prescribir a su paciente aquel medicamento que le ayude a curar o a mejorar su enfermedad. Así el periodista tiene la cura a los males sociales a través de la eficiente receta de la objetividad”.

 

Uno de los libros más comunes, sino el más, que instruye sobre los principios básicos de esta materia es “Ética Profesional” de José A. Silié Gatón. En este manual, todo estudiante y profesional puede auxiliarse sobre cómo brindar los mejores aportes profesionales sin ser empañados por la mala práctica.

 

En este libro el autor trata de vincular la moral ante cualquier ejercicio o carrera, pero para los periodistas y comunicadores resalta diez deberes irrevocables que todo estudiante de comunicación y todo el que ya ejerce, debe poner en práctica en su faena diaria. Estos son: Decir siempre la verdad, hacer uso de un lenguaje decente y depurado, ser justo e imparcial, colocar el interés social por encima del particular, servir con diligencia y optimismo, conducirse honorablemente en todos sus actos, trabajar cumplidamente por el periodismo serio y prestigioso, actuar independientemente conforme a sus ideas de bien, ser sincero y responsable y mejorar su cultura leyendo buenas obras.

 

La UNESCO es el único organismo de las naciones unidas que tiene el  mandato de defender la libertad de expresión y la libertad de prensa, aquí compartimos algunas de las pautas del código internacional de ética periodística de la UNESCO.

 

1) El derecho del pueblo a una información verídica: El pueblo y las personas tienen el derecho a recibir una imagen objetiva de la realidad por medio de una información precisa y completa, y de expresarse libremente a través de los diversos medios de difusión de la cultura y la comunicación.

 

2) Adhesión del periodista a la realidad objetiva: La tarea primordial del periodista es la de servir el derecho a una información verídica y auténtica por la adhesión honesta a la realidad objetiva, situando conscientemente los hechos en su contexto adecuado.

 

3.-La responsabilidad social del periodista: En el periodismo, la información se comprende como un bien social, y no como un simple producto. Esto significa que el periodista comparte la responsabilidad de la información transmitida. El periodista es, por tanto, responsable no sólo frente a los que dominan los medios de comunicación, sino, en último énfasis, frente al gran público, tomando en cuenta la diversidad de los intereses sociales.

 

4.- La integridad profesional del periodista: El papel social del periodista exige el que la profesión mantenga un alto nivel de integridad.

 

5.- Acceso y participación del público: El carácter de la profesión exige, por otra parte, que el periodista favorezca el acceso del público a la información y la participación del público en los medios, lo cual incluye la obligación de la corrección o la rectificación y el derecho de respuesta.

 

6.- Respeto del interés público: Por lo mismo, las normas profesionales del periodista prescriben el respeto total de la comunidad nacional, de sus instituciones democráticas y de la moral pública.

 

7.-Respeto de los valores universales y la diversidad de las culturas: El verdadero periodista defiende los valores universales del humanismo, en particular la paz, la democracia, los derechos del hombre, el progreso social y la liberación nacional, y respetando el carácter distintivo, el valor y la dignidad de cada cultura, así como el derecho de cada pueblo a escoger libremente y desarrollar sus sistemas políticos, social, económico o cultural.

 

Es irrebatible que para que los profesionales puedan implantar en sus actividades dichas pautas morales deben conocerlas y estar sensibilizados hacia ellas. Lamentablemente esto no siempre ocurre o cuando menos no en la medida deseable. Aún muchos profesionales de los medios –y no siempre precisamente entre los niveles menos capacitados o de menor experiencia– ignoran o pasa.