Cuando los pueblos olvidan, cuando susdirigentes, aquellos que están llamados a defenderles, a servir de guardianespermanecen descuidados, indolentes, apáticos y silenciosos, entonces quienesdetentan el poder político al creerse caballos desbocados y sin frenos, cometentoda suerte de atropellos.


Ya hemos escuchado sobre el guión de la famosa película El Silencio de los Corderos.Los que nos gusta la historia de la Alemania nazi recordaremos el episodioconocido como la Noche De los Cuchillos Largos. Quienes como nosotros, gustamosde las obras de madam Blavatsky nos acordamos de su librito-de cariño- La Vozdel Silencio, porque de silencio es de lo que vamos a tratar en esta cuartilla.


Silencio en muchos  dirigentes barriales y comunitarios que no denuncianlos males que agobian sus propias comunidades. Silencio en el dirigentedeportivo y clubístico al no emandar obras deportivas y mantenimiento para lasya instaladas.

Silencio entre muchos  gremialistas, sindicalistas y otros dirigentes ante los abusos desmedidos de patronos y gobierno violando leyes deprotección a los mismos trabajadores y su interés por los fondos de los mismos…


Silencio de muchos legisladores que aparentan no saber siquiera el rol para el quefueron electos que es entre otros, el permanecer vigilantes y defender una pulcraadministración de parte del Poder Ejecutivo.


Silencio de muchos medios de comunicación y de muchos de los que trabajamos en ellos,que preferimos vender nuestras almas y nuestras conciencias no por un plato delentejas, sino hasta por un simple elogio.


Silencios hay comprados y pagados, y silencios pagados a largo plazo. Silenciospara desviar informaciones de las llamadas calientes, como el caso de aduanasen Santiago. El programa Solidaridad con sus sombras y sus luces en estaciudad, es papa caliente y muchos ni siquiera nos atrevemos a entrar a esosterrenos.


¡Estamos hartos de tantos silencios! sobretodo, en personas que sabemos no son mudosde nacimiento ni tienen problemas de pronunciación.

Si bien es cierto que el despertar de los pueblos es todo un proceso y quelleva tiempo que puede ser corto, muy corto o largo y muy largo con todo, las campanadas y los cantos del gallo ayudan a despedir el sueño y la modorra,sin tener que hacerlo por recibir violentamente un chorro de agua fría o una tremendapatada sin poder gritar por habernos cerrado la boca.