A veces criticamos amargamente a esas personas que se dejan arrear como si fueran parte de un rebaño, sin oposición alguna, sin siquiera levantar la voz y protestar o al menos exigir, demandar alguna explicación del por qué y hacia donde se le conduce.

 

Criticamos, hallamos mal la manipulación que se hace contra los más desposeídos de la vida por medio de fundas con alimentos, pequeñas asignaciones económicas y otros “beneficios para reducir la pobreza”.

 

Vemos con estupor y no sin asombro como se juega con la pobreza y marginalidad de la gente para mantenerlos amarrados con fines electorales.

 

A esas personas muchas veces iletradas o de pocos conocimientos librescos, sin capacidad de análisis…y hasta de pensar, que son los que se levantan temprano a hacer filas para votar.

 

Aquellos que por su número y solo por eso, tienen la oportunidad de cambiar o ratificar autoridades. A esas masas que se les mantiene olvidadas durante años. Esos que para muchos políticos no valen nada ni les interesa como mal viven y menos, si se enferman o se mueren.

 

Esas personas manipuladas, no pensantes, que aceptan sus condiciones de “vida” como la “voluntad de Dios” que nunca alzan sus voces para protestar, demandar y denunciar porque para esto se necesita pensar, evaluar, comparar…!y atreverse!

 

A esas personas es poco lo que puede pedírsele. Somos injustos si les condenamos junto al Gobierno por la situación que atraviesa la República Dominicana.

 

¡Qué saben ellos como va el barco si son pasajeros dormidos! ¡Es más, realizan sus tareas como autómatas. Son como zombis!

 

Pero para desgracia nuestra, esas personas, esa masa de no pensantes, de ciegos, de tontos útiles, son los que eligen también a nuestros regidores, alcaldes, diputados, senadores y al Presidente de la República.

 

Y entonces se elige mal o una vez electos se degeneran, se prostituyen, descuidan sus funciones, les falta valor, carácter…y el resultado es caos en la sociedad, pérdida de valores, falta de empleos, aumento de la delincuencia y la criminalidad, inseguridad ciudadana, explicaciones engañosas y perversas, mentiras de arriba abajo, vuelven las promesas sin vergüenza alguna…y si hay culpables, son los otros.

 

Repito, tratamos de culpar a los tránsfugas, a los que no piensan, a quienes venden sus votos por una funda con pica-pica, aceite, arroz, habichuelas, espaguetis y salchichón. Satanizamos a quienes aceptan desde 200 a mil pesos por el voto.

 

Y usted que sabe, ¿Qué hace? ¿Y qué de usted que afirma que “nadie lo engaña? ¿Y que de usted que se tiene por letrado, profesional, no de la chusma? ¿Qué hace usted para revertir esa situación? Note que preguntamos QUE HACE no QUE PIENSA.

 

Usted que “sabe”, ¿Trata de ayudar a aquellos que no saben? Usted que no se deja engañar…? Enseña a otros para que sean como usted? ¿Qué hacen los partidos políticos? ¿Qué hace usted como empresario, comerciante o industrial? ¿Qué hacemos como obreros de la comunicación? ¿Qué se está haciendo desde los gremios y sindicatos? ¿Existe algún plan desde los Colegios de profesionales?

 

Desde  el Gobierno no se va a ejecutar nada aunque se hable hipócritamente de educación. Es mejor aprovechar, atar, manipular para sacar provecho.

 

¿Qué podemos hacer? Comencemos por nuestra propia familia, amigos y cercanos. Algunos comprenderán y despertarán. Entonces serán menos con todo y ser pobres y desempleados quienes cambiarán sus votos por un mendrugo de pan.

 

¡Alguien debe hacerlo. El turno es para usted que sabe!