El sistema educativo dominicano debe ser reformado, así como se lucha por la reforma policial, reforma al Código Procesal Penal y cualquier otra reforma que se planifique y se anuncie, si queremos salir del marasmo del subdesarrollo en que como país nos encontramos.
 
No es la primera vez que abordamos temas como el de hoy. No es la primera vez que como profano en el periodismo y como ciudadano, tomamos posición respecto a alguna situación o tema de interés.
 
Sostenemos que de nada sirve, la gran cantidad de personas de ambos sexos que nuestras universidades gradúan en diferentes carreras y que vienen a engrosar la creciente lista de desempleados que tenemos en la República Dominicana.
 
Este día, algunos medios de prensa nacionales, nos traen las declaraciones de la presidenta de Acción Empresarial por la Educación EDUCA Elena Viyella de Paliza, al dar la voz de alarma en el sentido de que el sistema educativo dominicano no aporta calidad en la formación profesional que hace falta, para que el país se desarrolle.
 
Una y otra vez leeremos hasta la saciedad declaraciones como esta, emanadas desde diferentes sectores de nuestra sociedad incluyendo el sector empresarial.
 
El Consejo de Educación Superior conoce el problema, el Presidente de la República por igual, y nuestras universidades –casi todas – se resisten tal vez, a bridar a los interesados carreras técnicas que realmente interesen al sector empleador que es al final, donde irán los egresados.
 
Imitamos reformas y acciones aplicadas en diferentes países y se ignore la experiencia de Japón, Taiwán y otros países asiáticos con sus jóvenes talentosos para evitar luego la llamada fuga de cerebros.
 
Comunicación Social, Educación, Contabilidad, Derecho, y Mercadeo, son algunas de las carreras que más personas se han graduado en los últimos años.
 
Tienen esos graduandos los perfiles, competencias y habilidades que demanda el mercado laboral? Por eso es que, en el mejor de los casos pasan a formar parte de los negocios o empleos informales, con todo y haberse muchos de ellos, graduado con honores.
 
¿Esto no llama la atención de nuestras autoridades? ¿Continuará esa situación hasta el infinito donde cualquier pega-afiche y voceador de políticos consigue un nombramiento y mejor remuneración que un profesional?
 
De continuar como vamos, quién o quienes querrán pasarse años estudiando y hacerse profesionales…¿Para qué?