Cuestiones como el financiamiento de la educación, su cobertura y calidad; la calidad de las funciones de gobierno y administración pública; los servicios de salud; la seguridad social, la seguridad ciudadana, y diversos otros temas, constituyen una especie de agenda que recoge preocupaciones sobre las cuales urge tomar decisiones o transparentar lo decidido y los criterios en los que se basa la política pública definida.

 

Los actores políticos harían bien en monitorear lo que preocupa a la sociedad dominicana e incorporarlo en sus discusiones, enriqueciendo así el debate público. Pero no basta con eso. Lo ideal sería que al compás de una revisión y redefinición de la agenda pública, se establecieran acuerdos de largo plazo sobre algunos asuntos que se consideran relevantes, y, sobre todo, acerca de los criterios y parámetros de decisión sobre ellos.

 

Es necesario que superemos discusiones circulares que se reproducen infinitamente cada cierto tiempo, cuando ocurren eventos que colocan los temas en primer plano. Necesitamos acuerdos y procedimientos que nos conduzcan hacia reflexiones y decisiones más responsables y mejor enfocadas.

 

Es tiempo de acuerdos sobre temas y procedimientos, pero tal parece que nuestros dirigentes políticos, tanto del gobierno como de la oposición, no han reparado en ello o no le conceden la importancia que para la gobernabilidad tiene esta urgencia.

 

Hagamos entonces, desde la sociedad civil, el énfasis necesario en que se requiere abordar el futuro inmediato y el mediano plazo con herramientas de decisión que fortalezcan nuestro capital social y la gobernabilidad de esta sociedad.

 

Fuente:www.perspectivaciudadana.com