Es verdad que no siempre se llega a alcanzar los resultados, las respuestas anheladas en determinadas investigaciones, pero eso de manera alguna debe ser obstáculo final para abandonar la empresa.
Cierto, que con todas esas herramientas, dinero, tiempo y buenos investigadores el “asunto” puede tener puertas en las que hay que esperar el tiempo prudente para “tocarlas” y por igual, tener alguna noción de música y sus encantos…para entonces “tocar esa tecla” con dedos especiales.
Los magos de la historia bíblica y que para estos tiempos de fin de año son tenidos muy en cuenta…eran magos? ¿Cómo acaso ellos fueron beneficiados con la noticia de la “aparición de la estrella?
Si la magia es mala y ellos eran magos ¿eran o no? ¿Es la magia por sí mala, condenable? ¿Hay magia mala y magia buena? Magia Blanca es el título de una vieja canción…Hay magia blanca y magia negra? ¿Cuál de las dos practicaban los sabios de Belén?
Dejando de lado las Crónicas y Anales llegados hasta nuestros días, en aquellos tiempos no había agencias de prensa, ni corresponsales extranjeros, ni periodistas porque, si hubieran estado allí seguro que a la fecha tendríamos el conocimiento seguro y exacto de los nombres de los sabios de Oriente, sus respectivas naciones, cómo y dónde se juntaron para emprender el viaje.
Asimismo conoceríamos dónde, en que paraje, aldea o pueblo “vieron levantarse la estrella” cuanto tiempo duró el viaje desde que se juntaron hasta que llegaron a Belén.
Tal vez y solo entonces, se nos diga por qué eran tres y no dos, cuatro o cinco. Tendríamos a mano el conocimiento por fin, de cual era el aspecto o forma de la estrella que los guiaba. De qué color era su luz si plateada, azul, verde, amarilla…si multicolor como el arcoiris.
No olvidemos que esa estrella era invisible para todos…menos para los magos! Y además, que tenía movimiento y facultad de pararse como lo hizo para señalar a los magos, el lugar exacto del pesebre…luego misión cumplida desapareció.
Han pasado muchos años desde aquel día. Buena parte de quienes nos leen como quien escribe ya peinamos canas y cargamos nietos…y todavía nos fascinan estas historias de la Navidad…aunque con otras perspectivas.