El CEI-RD mostraba ufano los resultados como derivados de la política exportadora seguida y no, más bien, dependientes de los precios internacionales, fundamentalmente, del ferroníquel. Era, ante todo, una política comunicacional para aumentar el crédito gubernamental, al que tienen derecho y deber.

 

Al año siguiente el ferroníquel se puso a precio de dulce de leche. Falcondo cerró sus operaciones despidiendo a cientos de trabajadores y Bonao quedó sin el oxígeno económico que la mina representada para la economía local. El gobierno fue empujado a asistir a muchos de los trabajadores despedidos.

 

La razón del brusco cambio en las estadísticas de las exportaciones nacionales habían desaparecido. No se explicaban por una especial política exportadora del país.

 

Ahora, se lee en la prensa la información de que las exportaciones dominicanas crecieron un 6.3% en el periodo enero-febrero 2010. El crecimiento se basó, según el CEI-RD, en los productos tradicionales, 20.8% de crecimiento y en la minería, nuevamente, que creció un 66.25% al pasar de US$8 millones en enero-febrero del año pasado a US$13.4 millones en el presente año.

 

La diferencia en las exportaciones mineras es de US$5.4 millones, a pesar de que no estamos exportando oro, plata o ferroníquel. ¿Corresponderán estos números al cobre robado o a los metales reciclados?.

 

Las telefónicas hablaban de unos RD$100 millones de pesos en pérdidas por robos de cables, lo cual equivale a unos US$2.75 millones de dólares, que representan un poco más del 50% de esa diferencia en las exportaciones.

 

La promesa del CEI-RD es ofrecer el trimestre completo de manera que podamos comprender el camino y la naturaleza del crecimiento de las exportaciones. La información incompleta, servida como “adelantos”, vuelve al mismo método del 2007.

 

Lo que nos parece preferible es que nos digan, con antelación, qué renglones vamos a privilegiar y dar seguimiento, durante el año, para alcanzar metas de exportación cuantificables, que sean hijas de un trabajo dirigido y no del azar de los precios internacionales o de la reexportación de alambres robados.

 

Saludamos, desde luego, el reinicio del crecimiento económico después de un año 2009 de tantas dificultades.

 

Fuente: www.perspectivaciudadana.com