La imperiosa necesidad de controlar los periodistas y la misma sociedad, amenaza creemos nosotros, una de las libertades más importante de la persona; la libertad de expresión, libertad de pensamiento y por extensión, libertad de prensa.
 
De ahí, la reacción que se nota entre un grupo de periodistas, algunas instituciones de la sociedad civil, el Colegio Dominicano de Periodistas y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa, así como algunos editoriales de medios de comunicación impresos, que llaman la atención, ante  las pretensiones de la cámara de diputados de penalizar con prisión los llamados delitos de prensa.
 
Nada de esto nos extraña, porque  se ha dicho con sobrada razón, que el poder cuanto más intolerante, totalitario y caudillista, no concibe una sociedad pluralista en la que los entresijos del poder sean ventilados por la prensa con todo y que en nuestro país existe la Ley 200-02 de Libre Acceso a la Información Pública.
 
Una de las labores de la prensa, es sacar a la luz aquello que el poder quiere ocultar.
 
Muchos de los episodios de corrupción oficialista en este y pasados gobiernos, nunca hubieran salido a la luz pública sin la tarea paciente, dedicada, laboriosa, responsable y formal de muchos periodistas que no le temen al poder ni buscan con sus escritos o comentarios verbales, ser beneficiados con villas, apartamentos, pensiones o cargos en la administración pública y menos, recibir un pago oculto por debajo de la mesa.
 
Con todo derecho, el secretario general del SNTP Olivo de León afirma quela Cámara de Diputados debe rectificar esa medida y eliminar del proyecto del Código Procesal Penal el artículo 191 que dice que constituye injuria el hecho de proferir públicamente a otra persona, física o moral, cualquier expresión afrentosa, invectiva o que encierre término de desprecio contra el presidente y el vice-presidente de la República, senadores, diputados, jueces, autoridades electorales y el procurador general de la República.
 
Un artículo bien orquestado, bien planeado, una especie de ciudad refugio, un atentado contra la libertad de expresión, una mordaza a la libertad de prensa y que afectará no solo a los periodistas y comunicadores sino, a todo ciudadano que desee expresarse en cualquier medio de comunicación.
Es una especie de cuco, de meter miedo para que nadie se atreva siquiera rasgar el velo y dar a conocer con pruebas y todo, la podredumbre  y corrupción que pueda haber en este y pasados gobiernos.
 
Si bien es cierto que la prudencia salva vidas, no es menos cierto que quienes abrazamos esta profesión con un alto espíritu de responsabilidad y honra, no vamos a aceptar de manera sumisa amenazas contra el libre ejercicio del periodismo.
 
Una cosa es el ejercicio chabacano, imprudente, exhibicionista, daña honras, alcahuete y vocinero y otra muy diferente, el tratamiento serio y responsable que se le da a la información.
 
La mordaza a los periodistas y a la sociedad toda, solo busca una patente de corso para continuar saqueando las arcas del Estado sin algún tipo de castigo, y sin que nadie sea capaz de hacer denuncias serias y con todas las de la Ley. Es demasiada la impunidad de la que es testigo la sociedad dominicana.
 
Funcionarios y legisladores dominicanos; no metan tanto las patas y las manos, llegará el momento que no podrán sacarlas a tiempo y terminarán sus días mancos y cojos tras las rejas en alguna de nuestras cárceles.
 
¡Lo que imaginamos imposible puede estar a la vuelta de la esquina. No a la mordaza!