La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera los 50 decibeles (db) como el límite superior aceptable en cuanto al sonido-ruido.

 

Es entonces, contaminación sónica los ruidos producidos por el transporte, construcción de edificaciones, ruidos de los aviones en los Aeropuertos, trenes, industrias y por igual, la música alta. Esta puede afectar gravemente la convivencia entre vecinos.

 

Estamos de acuerdo en que la falta de información-educación, la aceptación del ruido y la música alta como algo normal y aceptable, son de los principales problemas a resolver.

 

Los dueños, administradores, gerentes y DJ de cafeterías, colmadones, pulperías, billares y otros, en su mayoría se muestran renuentes a obedecer las leyes y resoluciones que tienen que ver sobre el control de la música alta en horas de la noche.

 

La experiencia pasada recientemente por el fiscal de medioambiente en esta provincia magistrado Jesús María Suero durante un operativo anti ruido realizado en el municipio de Montellano en el que fue agredido un oficial policial, pone de manifiesto lo que decimos.

 

Entre las autoridades o departamentos de las diferentes instituciones que tienen que ver con el control del ruido, muchos tienen un alto grado de responsabilidad por la desidia, dejadez, oídos sordos, ceguera y apatía a las constantes quejas, demandas, clamores y llamados que realizan diferentes entidades, personas y juntas de vecinos sobre el descontrol en el volumen de la música.

 

Consideramos que todavía hay tiempo. Solo falta voluntad política, responsabilidad y seriedad en el ejercicio de las funciones que ostentan en la administración pública.

 

La Dirección de Gestión Ambiental del ayuntamiento del Distrito Nacional con el apoyo de la Agencia de Cooperación internacional de Japón (JICA) realizó un análisis que arrojó altísimos valores de ruido.

 

Esto llevó a la Sala Capitular, a elaborar normas de control de ruido, que condujo a reuniones con dueños de colmadones, cafeterías, pulperías y otros establecimientos abiertos, con La finalidad de buscarle solución a la contaminación sónica.

 

En este y otros municipios de la provincia de Puerto Plata existen muchas quejas por la falta de respeto y consideración al vecindario de parte de dueños, gerentes, administradores y DJ de esos establecimientos de diversión.

 

¡Cierto que hace falta mucha información y educación ciudadana! No obstante hace por igual, falta de autoridades fuertes no miopes ni sordas.

 

Autoridades responsables para exigir el cumplimiento de la ley y normas de urbanidad a aquellos políticos, funcionarios, legisladores y ex legisladores que intercedan mediante papelitos, llamadas o  tarjetas a favor de aquellos que mantienen una música alta, ruidosa, molestosa y odiosa como ellos mismos.