Soy de las que pienso que el voto de la mujer hay que fanatizarlo, porque las mujeres son muy vulnerables. Vulnerables a los zigzagueos de la política, vulnerables a las condiciones sociales que las rodea; vulnerables al medio donde habitan; vulnerables a la violencia, inseguridad y hacinamiento.
Vulnerables a los embates de las necesidades propias de los barrios donde se desenvuelve la vida de la gente que está sufriendo los embates de dos períodos de gobierno del PLD.
Sucumben las mujeres a cualquier encantamiento que refleje la posibilidad de salir de la pobreza. No miden las consecuencias posteriores de caer en manos de un abusador o un delincuente. Se importantiza demasiado el ahora, no el futuro. Porque su realidad es cruel y las pone a sucumbir en el inmediatismo.
Por esa patente realidad social que rodea a las mujeres, se hace imprescindible que se elabore una estrategia que produzca en las mujeres un síndrome que fanatice sus intenciones de votar para estas elecciones en el 2012.
Históricamente está probado que las mujeres juegan un papel incuestionable en todos los procesos históricos que ha vivido la humanidad; aunque es obvio entender que un movimiento de masas muchas veces no puede ser totalmente consciente, pero cuando las mujeres se unen por una lucha político – social producen las sinergias para la participación y la reafirmación de su conciencia política, convirtiéndose muchas veces de madres a heroínas.
Tenemos que poner presente a las mujeres en los clubes, comités, redacciones de los periódicos, hospitales y ambulancias, en las calles y las barricadas para lograr la unión reclamando el derecho al trabajo, a la comida, a la salud, a la educación y a la igualdad de salarios. Las mujeres más que los hombres son objeto de leyendas y también de calumnias, porque no sólo enfrentan el poder de un gobierno, sino también el discrimen a su conducta y para reafirmarse tienen que sobreponerse a estas alienaciones que son parte de la herencia cotidiana.
Tenemos que fanatizar el voto de las mujeres con un criterio de emancipación de la pobreza mental a que ha sido sometida en el referente histórico del cuadro del analfabetismo, la ignorancia y la falta de oportunidades.
Esa vulnerabilidad que exhiben las mujeres puede ser combatida, con políticas públicas que emerjan desde el mismo fondo sus vivencias barriales y comunales, para que no sucumban ante el engaño, la mentira y de sus propias necesidades. Por eso el trabajo está planteado, hacer que las mujeres emerjan de su propia realidad y no sucumban con dádivas, presas de su marginalidad, por eso tenemos que fanatizar su propia vulnerabilidad con la capacidad elevada para enfrentar su destino en las elecciones del 2012. Y que podamos unidas lograr catapultarlas más allá de sus propias necesidades diciendo a tono: Pa´l Palacio llegaremos con Papá.