Existe una serie de conductas y actitudes en la vida religiosa relacionada con la mujer.
Fuera del ya conocido y manoseado “pecado de Eva” y sus consecuencias, la mujer entre los “religiosos” no siempre es bien vista, por los niveles de exigencias impuestos.
Es a ella a la que se le exige, castidad, fidelidad, pureza, que sea hacendosa, discreta, organizada, buena madre, excelente esposa, eficiente trabajadora en la fe.
Y por encima de todo esto; que su familia sea ejemplo, para los mismos religiosos que no pueden cumplir ni siquiera lo que ellos predican.
Leyendo la vida de Jesucristo, expresada en los evangelios cuan distantes están los religiosos de los cristianos. No hay cosa más farisea que los religiosos.
Dios a través de su hijo, no impuso nada, el único juicio se llamo misericordia, indisoluble del amor que se expresa en una sana convivencia, en la generosidad, en la solidaridad, alejado de rencillas, envidias y apetencias de poder de orden humano.