Si bien es cierto, que muchos han desaparecido con el tiempo –sobretodo
periódicos impresos- no podemos decir lo mismo de las emisoras y en los últimos
años de la televisión por cable que cubre ya de forma práctica todo el
territorio nacional.
Es en esos medios y a través de ellos, donde periodistas y comunicadores ejercen
su labor en un apegado ejercicio diversificado y pluralista dentro del derecho a
la libertad de informar.
Otro paso gigante dentro del campo de la comunicación en nuestro país, lo
constituye la llegada de la Internet y su amplitud e instalación en las
diferentes provincias como oportunidad, puerta abierta para la creación de los
llamados blogs y periódicos digitales en los que, las informaciones y opiniones
fluyen cada día mejor acabadas y con visión crítica.
Ahora bien: ¿Este aumento o multiplicación de medios asegura un mejor
tratamiento de la noticia? ¿Asegura un estricto apego a la verdad de los hechos?
¿Este aumento de los medios de comunicación deja como resultado una sociedad más
despierta, más crítica, más conocedora y hacedora de sus deberes y derechos?
¿Esta multiplicación de medios asegura a los periodistas y comunicadores un
correcto ejercicio como “perros guardianes de la democracia”?.
Hay traslados y ventas de frecuencias de radio, nacen nuevos periódicos
digitales, se abren nuevos programas en radio y televisión, se establecen
empresas de telecable prácticamente en toda la geografía nacional…
Muchos medios, ¿Para qué? ¿Para que se juegue con la moral humana? ¿Por qué
tanta queja de inversión de valores? ¿Para desde los medios hacerle el juego a
la corrupción y a los corruptos?.
Muchos medios, ¿Para qué? ¿Para convertirnos en títeres y titiriteros a la vez?
¿Para que nos dé lo mismo corrupción e impunidad?.
Muchos medios, ¿Para qué? ¿Para buscarnos unos cuartos y malear y acomodar
noticias y opiniones? Cuando decimos muchos medios, entiéndase también por favor
los programas en radio y tv, artículos, editoriales, columnas y reportajes,
donde en muchos de ellos se dejan ver, se escuchan o se leen “informaciones” que
rayan en la adulonería y el lambonismo cuando son espacios pagados que deben ser
debidamente identificados como tales.
Muchos medios, muchos programas, ¿Para qué? ¿Para más de lo mismo? ¡Por Dios!