Muchas veces el valor de las cosas no contribuye a resolver problemas inmediatos, porque a veces la solución no depende del valor intrínseco de ellas, por cuanto un hambriento desesperado no mitiga la sed y el hambre con tan solo observar o contemplar una pepita de oro o un lingote del precioso metal.
Es necesario convertir el valor de las cosas en soluciones tangibles que hagan posible que el factor humano reciba las satisfacciones que se derivan del intercambio de valores que acarrea una transacción monetaria que se acerque a las soluciones alimentarias.
Algo parecido sucede con el municipio de Montellano, una comunidad laboriosa, con un alto potencial productivo y sobre todo, con una reserva social de incalculable valor, no obstante hoy languidece y se encamina a la desesperación, porque siendo punto de atracción económica se ha convertido en un elefante blanco, escaso y con mucho valor, pero en vías de extinción.
Montellano es una valiosa pieza de oro, pero no está produciendo para alimentar a sus munícipes, y lo que es peor, otros están usando ese valor intrínseco para hacer un jugoso negocio, porque eso es lo que hay detrás del supuesto arrendamiento de ese centralazucarero, un jugoso negocio del que no se sabe a ciencia cierta si hubo o no hubo concesión entre el estado dominicano y los presuntos empresarios.
De todas maneras se advierte a lo lejos, un juego de palabras dirigido a entretener a los habitantes de montellano, con la reactivación del motor de su economía, porque todos languidecen de hambre, desempleo y miseria bajo la predica conformista de que están sentados sobre un baúl lleno de lingotes de oro, pero nadie se beneficia de él…
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