Quienes ejercitan en aquella zona privilegiada seguro que lo agradecen.

 

Pero hace mucho que es tiempo de que nuestras autoridades municipales y nacionales se decidan a incluir dentro de las soluciones a nuestros problemas de tránsito y energía al uso masivo de la bicicleta.

Es lo que ocurre en otras latitudes y las razones saltan a la vista.

 

La bicicleta despeja el tránsito, disminuye la producción de gases contaminantes y el consumo de energía y todo eso sin contar el tremendo impacto que tiene en la salud de  quienes en ella se desplazan.

 

Ya hace mucho tiempo que las edificaciones en Europa y Estados Unidos incluyen los espacios para bicicletas. En algunos países  europeos, por ejemplo, ya es posible alquilarlas en un lugar y dejarlas o entregarlas en otro.

 

En el nuestro, por el contrario, hemos ido al revés. No hay espacios para las bicicletas.

 

Adultos, jóvenes y niños fuimos expulsados del disfrute de la ciudad porque toda ella  está concebida para el vehículo de motor. Una tragedia y un abuso de proporciones incalculables.

 

Por eso está muy bien lo de la ciclo-ruta del Mirador Sur. Pero sería una mezquindad propia de nuestra estrechez de miras dejar de ese tamaño un proyecto de tanta importancia. Porque hace mucho que nuestra salud y nuestra economía necesitan más bicicletas y menos jeepetas.

 

Fuente: www.perspectivaciudadana.com