La verdad que no teníamos la menor idea de lo complejo que es el solo alzar la voz y unirse a otros en el reclamo de la devolución al Estado Dominicano, de las instalaciones del otrora Hotel Montemar.
 
Lo que fuera un hotel de excelente categoría es en la actualidad, un gran nido de ratones debido a su progresivo abandono.
 
Complejo, porque se dejan entrever los intereses que podrían ser afectados en caso de adecuar ese inmueble para que funcione allí un hospital infantil.
 
Es bueno recordar, que sea lo que sea que allí pueda construirse con fondos del Estado, afectará a determinados intereses.
 
Por lo tanto, no es correcto pensar siquiera en eso, sino en el beneficio que podría traer a Puerto Plata el funcionamiento allí digamos: de la Dirección de Turismo, un Centro de Bellas Artes, una Escuela Hotelera, Escuela de Artes, Escuela o Instituto Tecnológico, Centro de Convenciones y como lugar para la realización de Ferias de Turismo, Empresariales, y artísticas. 
 
Debe el Estado resarcir a Monseñor Agripino Nuñez Collado como representante de UCAMAIMA a quien fué entregado el antiguo hotel?
 
Muchos consideran que no. Es  esa entidad quien debe pagar al Estado Dominicano debido al abandono sufrido por las instalaciones de referencia y por el no cumplimiento a lo estipulado en el contrato de donación.
 
¿Protestas? ¿Marchas? ¿Qué tipo de protestas? Marchas hacia dónde? ¡No hombre! Pérdida de tiempo que consideramos no se debe repetir.
 
Concentrarnos frente al Montemar para llamar la atención? Es como cuando se da una serenata con todas las de la Ley. Buen cantante,  y excelente acompañamiento, el pretendiente hace la dedicatoria, y resulta que ni la enamorada ni la familia se encuentran en casa!
 
Este justo reclamo no es para desperdiciar el tiempo, que como a los caballos viejos no les sobra tanto como a los potros.
 
Tenemos que ir donde debemos ir, y conversar con la o las personas indicadas.
 
¿A dónde vamos? ¿Con quién conversamos? Una de dos: Con el Presidente de la República con el Decreto en mano fotos,  diapositivas y fílmicas de las condiciones actuales del viejo hotel Montemar y lo que se desea o aspira sea convertida esas instalaciones.
 
Dos: Entablar conversación con Mons. Nuñez Collado y escuchar su parecer respecto al reclamo de los puertoplateños respecto al otrora famoso hotel Montemar.
 
Ahora, ¿Quiénes podrían ser esos comisionados o comisionadas cuyo número serían máximo cinco personas?
 
¿Notan ustedes que no es nada fácil y sí un tanto complejo? ¿Que les parece si nos sentimos convocados e invitados a una reunión de trabajo para tratar estos asuntos?
 
La misma puede ser en los salones del ayuntamiento local o en el Obispado. ¿Si? ¿Le gustaría formar parte de esa comitiva?
 
Manténgase atento!