En ese sentido consideramos que las drogas deben ser atendidas en calidad de emergencia ya que en ellas existen muchos consumidores por lo que todo parece indicar que cada día el consumo, expendio y distribución de esa sustancia prohibida aumenta más y más.
De manera que la sociedad ha sido muy terca y muy permisiva en eso del control de las drogas.
Y es que en la búsqueda de poner termino a su esparcimiento nos encontramos con que de acuerdo con los médicos, el alcohol y el cigarrillo son dos drogas extremadamente peligrosas para la salud humana, y la sociedad, esos dos productos de consumo masivos son la causa de la muerte de miles de personas al año por medio del consumo de alcohol que bajo su embriague se comenten cientos de crímenes cada días, pero resulta que la sociedad lo legaliza y lo que es peor aun incentiva su venta y consumo masivo como un alimento de consumo de primera necesidad que se promueve y proyectas por medios publicitarios.
En nuestro país drogas como la marihuana, la cocaína, el crac entre otras sustancias prohibidas para el consumo humano, son alucinantes y su ingesta, que fácilmente se torna aditiva, degeneran en la confusión mental, en la irresponsabilidad social y familiar a si como otros males de mayor gravedad como lo es la inclinación a la violencia que el sujeto impedimenta a la hora de consumir una de esas sustancia o drogas.
Y es que cuando el adicto sea hombre o mujer, cuando no tiene a manos su cura no importa al costo que sea, es capaz de todo, de cometer robo, de asesinatos a sangre fría y a quema ropa, o de cualquier crimen imaginable.
Es hora de poner stop la sociedad no puede seguir mintiéndose a si mismo con semejante donaire, pues el combate a las drogas no puede proseguir supeditado a marihuana o cocaína mientras el alcohol y el cigarrillo se expenden incluso a menores y nadie hace nada.
El uso de drogas deja sentir sus efecto en el cuerpo social o en la sociedad mucho mas que en el del consumidor. Por lo que, a la mayor brevedad posible el uso continuo de drogas lleva al individuo a la absoluta degradación personal, imposibilitándole tener relaciones armónicas a su entorno, con sus amigos o familiares.
Si bien es cierto desde hace años hemos visto como ejemplo la inmensa cantidad de casos protagonizados por manos criminales como consecuencia del uso irracional de las drogas, realmente son espantosos, hemos visto como padres matan a sus propios hijos, y viceversa, madre que arrojan a sus hijos desde altos pisos, hombres y mujeres yendo al suicidio y los constante enfrentamientos entre bandas como ejemplo el de paya bani donde 7 nacionales colombianos perdieron la vida. En fin toda una gama de transgresiones morales y éticas que nos llevan a pensar en la necesidad de implementar métodos firmes, contundentes y decisivos, que nos conduzcan a controlar ese mal que nos embaraza en pleno siglo XXI.
El imperio de la ley en el país para los narcotraficantes, es una autopsia, un disfraz social utopías que sirve de mampara y nada mas, debiera darnos vergüenza ir a nuestras cárceles y mirar dentro, jóvenes en carcelados y maltratados acusados de disparates, de tener consigo uno o dos tabacos de marihuana o tener consigo una mezcla inservible de cocaína, dejando de lado a los capos que viajan con toneladas del flagelo y que invaden la nación con el bombardeo de esas sustancias la cuales usan como puente el territorio nacional y en otros caso hasta la distribuyen para el consumo local.
Entendemos que la justicia persigue el delito pero exigimos que aplique el peso de las leyes a todos aquellos que violenten una disposición judicial o de nuestras leyes en perjuicio de la paz ciudadana. Pero jamás no podemos creernos caernos a mentiras y pensar que llevando a prisión a los consumidores de los barrios, a los infelices de la esquinas que reciben la venta de un producto no solo altamente alterado en su composición original, si no que son inducido al consumo por los traficantes, que muy pocas veces son procesados.
A si sencillamente estamos contribuyendo con la expansión y crecimiento de ese flagelo o mal social que de una forma u otra nos afecta a todos. Recordemos que en los recintos penitenciarios del país, los que están recluidos por este caso el 95% son consumidores a los cuales las leyes los reputan de enfermos.
Pero donde están, por ventura o desventuras los distribuidores y los verdaderos capos que son los grandes proveedores que deberían estar en prisión, a ellos nadie lo conoce ni lo encuentra por ningún lado, nadie sabe de ellos.
Si a esa debilidad le agregamos la panacea de un delincuente o narco el cual es perseguido y capturado les facilitan el famoso habeas corpus, una ley o disposición que le ha ido de maravilla al crimen organizado por el narcotráfico, ya que a la hora del juicio siempre tienen con ella el famoso falta de indicio, o el no a de lugar que tanta briega les da a los hijos del pueblo conseguir.
Hoy en día en el país caminamos como soldados valientes, hacia el imperio de las drogas. Y es que con una juventud sin trabajo, sin educación, sin cultura, sin horizonte o norte a seguir, mas que con la vista puesta en Nueva York, Puerto Rico o España ilusión prácticamente frutadas y con un futuro incierto, pero si algo sano aun nos queda es el nombre de Republica Dominicana, salvemos la nación, si todavía nos queda una rendilla con luz vislumbrémonos en ese espejo.
Y es que como secuela, las drogas nos legan la delincuencia, no se trata de una delincuencia cualquiera, se trata de profesionales del crimen que bajo su influencia cometen los peores asesinatos, tratase de individuos que van a las escuelas en busca de la juventud, pues tienen como meta el continuismo, es decir, los organismo del narcotráfico están perfectamente organizados y su mecanismo de trabajo es dirigidos hacia objetivos fundamentales de la sociedad, como es la juventud escolar ya que ellos entienden que en las aulas es donde se formaran los hombres y mujeres que combatirán el imperio de las drogas, por eso es que destinan dinero en gran cantidad con la finalidad de ingresar a sus lados a los estudiantes.
Esa es la realidad cruda del panorama social del país, estamos por último, frente a un dilema, ponemos atención básica al problema planteado o perdemos la juventud, es decir, miles de hombres y mujeres en edad productiva, convertidos prematuramente en embrión.
(Colaboración de: Francisco Morillo, Santo Domingo).