Ya los resultados electorales han caminando toda la geografía nacional, como para saber que el candidato oficialista Lic. Danilo Medina es el nuevo Presidente electo. Muchas expectativas se crearon en el trayecto del dia 20 de mayo donde las simpatias se polarizaron entre las cantidaturas sustentados por el PRD y el PLD, y alrededor de las mismas, se coyunturó todo un operativo de sustentatiblidad de delegados/as cuyas responsabilidades estuvieron centradas en preservar el voto de la ciudadania a favor de la candidatura que representaban.
En Puerto Plata se cayeron pronósticos y sustentaciones de liderazgos que se magnificaban en los medios de comunicacion, fundamentalmente en aquellos donde ejercen periodismo comunicadores que son parte del aparato gubernamental local y donde a la vez son propietarios cabezas de las direcciones del partido de gobierno. El PRD como partido, ganó en 8 de los nueve municipios, entre ellos, el municipio cabecera, que se le consideraba impenetrable por la magnificencia y protagonismo que se le colocaba al Alcalde, en el ejercicio de sus funciones y sin embargo, el PRD aún a pesar del atiborramiento de asfaltado en los barrios, reparticiones de electrodomésticos, tarjetas de Solidaridad y de Senasa y toda un publicidad concentrada en casi todos los medios a favor de la candidatura del gobierno, pudo rebasar este manejo doloso de los recursos del Estado, y trascender sus liderazgos para plasmar una victoria como partido, que aplastó todos los vaticinios.
Tal y como se vió en el trayecto de la campaña, la Junta Central Electoral hizo de las suyas. Asi como anuló partidos que pudiesen competir apoyando al candidato del PRD mediante resoluciones mañosas, al igual que resolutar como válido que el Presidente de la República pudiese ser parte de la campaña de su partido y obviar todos y cada uno de los reclamos de la oposición al llamado de equidad, de participar en los medios de manera lineal, así tambien, se comportó al presentarse los cómputos de los boletines que fueron marcando una tendencia manejada, manipulada, dirigida a favorecer desde un principio al candidato del Gobierno, que el Presidente de este organismo, sin sonrojo, se honró en representar.
Indudablemente estas elecciones dieron pautas de cómo se ha ido cercenando la expresión democrática del pueblo, para dar paso a una dictadura de partido, y aunque el pueblo rompió el molde a pesar de sus necesidades y pobreza, que lo utilizó el Gobierno para bajar la percepción que se palpaba a favor de Hipólito Mejía, chantajeando y volcando todo el aparato gubernamental para doblar sus simpatías, se demostró el dia de las elecciones, que el concentrar todos los estamentos del Estado en manos del partido del gobierno, incluyendo su definitiva mayoría en la Junta Central Electoral, implicaba un desequilibrio tal, que impediría poder sortear con éxito, tener de frente al mecanismo que definiría las elecciones, indudablemente a favor de quien representaba.
El llamado de Hipólito Mejía de aprovechar está transición para que el candidato electo se siente con él, como líder de la oposición, a establecera los mecanismos de gobernabilidad que debe ser el objetivo primordial de iniciar su mandato, es plausible, porque es obligatorio comenzar a crear un marco regulatorio concreto, eficáz y complementario para la competencia electoral, incluyendo la anulación de las prácticas desleales, ya que las distorsiones que se desprenden del abuso de los recursos del Estado, han erosionado la legitimidad de estas contiendas y cada vez mas nos estamos acercando a una dictadura Constitucional o a una monarquía familiar que pretende ostentar el Dr. Leonel Fernández aun saliendo de la Presidencia, manteniendo sus garras en los estamentos y en las decisiones que pueda tomar el Lic. Danilo Medina, como cabeza del próximo gobierno.
El país quedó dividido en dos mitades, y eso no lo puede obviar el Lic. Danilo Medina, próximo Presidente Constitucional, ya que para gobernar en una situación de dificultades, como dejará el Estado el Dr. Leonel Fernández, el nuevo Presidente necesitará contar con una plataforma de entendimiento que le pueda proporcionar gobernabilidad. Hipólito Mejía, como líder de la oposición, lo ha advertido y sus vaticinios deben ser ponderados, sin sectarismos y con una gran vision del país que todos/as necesitamos y anhelamos.