Al escribir esta cuartilla pasado el mediodía del miércoles NO habíamos encontrado en ningún medio de prensa nacional alguna reseña, algún comentario, una cita, que tuviera que ver, que hiciera referencia al general Luperón.

 

Sobeida, Agosto, el caso de aduanas en Santiago, la reelección a no del Dr. Fernández, los aprestos del congreso del PRD , la conducta de los senadores con sus planes sociales y barrilitos, los vivos y colmaderos aprovechados en el programa Solidaridad, el FMI y nuestra economía son entre otros, temas que ocupan mucho la atención.

 

El Ministerio de Cultura, la Comisión de Efemérides Patrias y por igual el Ministerio de Educación, están demasiado ocupados para organizar algún evento capitalino en honor al Héroe de la Restauración.

 

Nosotros mismos con ligeras excepciones hijos de la provincia que es madre también de Gregorio Luperón realizamos actos, casi por obligación, para que no digan, para no dejar pasar inadvertida tan significativa fecha de ese distinguido hijo de la patria.

 

Y después culpamos de la falta de valores, de la carencia de referentes o espejos en los que mirarnos e imitarles. No es culpa de los más jóvenes si desconocen sobre la vida y obra del general. Es culpa nuestra por no ofrecerles todas las facilidades de escuchar, ver, y leer en nuestros medios –radio, TV, prensa y la Internet, frases, pensamientos y extractos de discursos de nuestros héroes nacionales.

 

¿Qué proponemos? En la semana previa al aniversario del natalicio de Luperón, se planifiquen juegos, competencias deportivas con atletas escolares. Los Juegos escolares Luperonianos.

 

Además, conversatorios, charlas y coloquios sobre la vida y obra de Luperón para estudiantes de 5to. curso en adelante incluyendo universitarios.

 

Fíjense que nos hemos sugerido “conferencias magistrales” sino y convenientemente, conversatorios… una especie de Semana Luperoniana en Puerto Plata.

 

Se gasta mucho dinero en tiempo de campaña electoral y al tratar de limpiar imágenes de políticos corruptos y depredadores del erario público y somos miserables, tacaños, cuando se trata de gastar para educar en valores.

 

Todo esto hasta un día cuando un Luperón de mi Patria se apee del caballo y le caiga a sablazos a tantos impostores, corruptos y sinvergüenzas.