Figuerense que en la ADP, reducto de conquistas y logros, para el sector magisterial, también esté salpicada por práctica  clientelar y excluyente, como operan los partidos políticos dominicanos, que no son más que empresas que entrenan para apoderarse de los bienes públicos, y que pase eso dentro de la organización de los maestros; es preocupante.
 
Como es posible que los hombres y mujeres que educan, requieran interrumpir las clases para “celebrar” elecciones, que son de carácter particular y que se supone que no debía afectar la docencia. Esa organización se ha acomodado tanto que más que sindicato, que lucha por la educación y la dignidad de los maestros, se asemeja a un negocio donde  su dirigencia disfruta de pingues beneficios por el simple hecho de dirigir.
 
Esa entidad debe ser preservada como conquista magisterial y no convertirla en piñata electoral, haciendo las  mismas prácticas convencionales de los partidos. Suponga usted, que si una clase tan importante como los maestros se doblegan, tendríamos entonces una sociedad servil, dirigida por generaciones que no conocen otra cosa que no sea el conformismo, la ambición desmedida y la falta de sensibilidad para buscar soluciones correctas a los problemas que afecten a todo el conglomerado…
 
Es hora, de que  quienes forjan las  conciencias de las  venideras generaciones, asuman una postura independiente y cónsona con el pensamiento hostosiano, que los eleva por encima de los intereses sectoriales que los dividen…