El rol que debe jugar una Primera Dama de la República Dominicana, constituye una de las grandes cuestionantes en lo que respecta al dilema de ser evaluada o como una acompañante pasiva del Presidente, o el de ocupar roles protagónicos aprovechándose de una coyuntura meramente sentimental, para lograr escalar en la conciencia y/o en las preferencias de la gente del país.
Una Primera Dama, es eso, una signataria por antonomasia. Una portadora pasiva del liderazgo creado por su pareja; una mujer que por realidades mismas de haberse casado con un hombre de luces, o de ejecutorias premonitorias, recibe la bonhomía de encabezar el regalo de presidir el país desde el Palacio Nacional.
De historias estan llenas los anales de la patria de las mujeres que han ocupado el sitial de ser acompañantes del solio presidencial. Unas han dejado legados imperecederos, como doña Trina de Moya, escritora y gran poetisa dominicana, esposa de Horacio Vásquez, que legó de su pluma el Himno a las Madres, que constituye un hito importante en la celebración de esta fecha que se conmemora cada año.
Otras se han asentado como mujeres emblemáticas legando acápites importantes para la historia republicana en su papel de Primera Dama, constituyendo puntales para la proyección del liderazgo de sus esposos, como Doña Carmen Quidiello de Bosch, esposa del Prof. Juan Bosch; Doña Asela Mera de Jorge, esposa del Dr. Salvador Jorge Blanco; Doña Reneé Klang de Guzmán, esposa de Don Antonio Guzmán Fernández; Doña Ana Elisa Villanueva de Magluta, esposa del Lic. Jacobo Magluta, que aunque efímero en la primera magistratura, ella jugó un papel importante en la permanencia de un trabajo a favor de la niñéz iniciado por Doña Reneé Klang de Guzmán fundadora del Consejo Nacional de la Niñéz en los años 1978-2002 cuando ocupó la Presidencia de la República, Don Antonio Guzmán.
Nada podemos decir de lo que fue el paso de Doña María Martínez de Trujillo, esposa del Dictadora Rafael Leonidas Trujillo Molina que gobernó el país por 31años, ya que ella como meretriz reivindicada, aunque se le quiso exaltar como supuesta autora de un libro,”Valores Morales”, nunca tuvo el país peor representado en el Palacio Nacional, por una mujer que en la dictadura, no pudo calar ni en la sociedad tradicional de ese momento, ni en las simpatías de la gente. Igualmente en los 22 años de gobierno del Dr. Joaquín Balaguer, (1966-1978/ 1986-1996) como solterón sempiterno, solamente pudo asomarse como sustituta de Primera Dama, su hermana, Emma Balaguer, fundadora de la Cruzada del Amor, un mecanismo clientelar y alienante que catapultó poder a una pléyade de nuevos ricos, a través del manejo de los fondos públicos.
Al acceder a la presidencia, el Dr. Leonel Fernández en el año 1996 -2000, reivindicó la misma trayectoria legada por su mentor el Dr. Balaguer, de ejercer el poder, como soltero; luego cuando vuelve a resultar electo, casa con la Dra. Margarita Cedeño, una mujer ambiciosa, de sólida preparación profesional, sin militancia partidaria ni trayectoria política, pero con un sentido práctico de aprovechar los espacios de poder para catapultarse, representando la camarilla que ha podido consolidar sus tentáculos económicos y políticos bajo la égida del Dr. Leonel Fernández. La Doctora Margarita Cedeño, como flor que se deshoja de manera paulatina al paso del tiempo, demuestra que su perennidad esta signada por la fatídica realidad de su perennidad, y como flor, se marchita al calor de los desmanes y de las fuerzas negativas que rodean a los que hacen del poder su fuente de lucro, pereciendo así sus pecados como pétalos de margaritas marchitas en el zafacón de la historia.
Sin embargo, como el amor, no sólo debe ser una llama, si no una luz, las rosas, que tienden a tener perennidad y a convertirse en la fragancia que le dá simbología a los poetas en sus metáforas, ha sido el aroma dejado por la Primera Dama Doña Rosa Gómez de Mejía, esposa del Ing. Hipólito Mejía cuando ocupó la presidencia de la República en el cuatrenio 2000-2004, donde los niños todavía hoy pueden disfrutar del único museo didáctico infantil que tiene el país. Doña Rosa, como mujer de sólidos principios religiosos y familiares, ha contribuido a ser un puntal importante en la proyección del liderazgo del candidato presidencial del PRD, Ing. Hipólito Mejía, sustentando un hogar armonioso y estable, que no ha puesto cortapisas para apoyarlo y ayudarlo a catapultar las responsabilidades que ha asumido en su trabajo político, donde sus metas trazadas nunca han chocado con sus convicciones. Indudablemente, la realidad nos dice, que las rosas perdurarán siempre en el corazón del pueblo y las margaritas se deshojarán por el peso de la historia.