Parece ser que este pasado 16 de agosto se desató el demonio en los Concejos Edilicios de los municipios de la provincia de Puerto Plata y como aquí en casi todo el territorio nacional.  Los Regidores/as hicieron valer su derecho individual de tomar sus propias decisiones, al margen del partido por el cual resultaron electos.  No sería la primera vez, ya en ocasiones anteriores habíamos contemplado actitudes parecidas y ninguna de las direcciones partidarias había tomado medidas correctivas.

 

Fue un verdadero pandemonio que se abrió a los apetitos económicos que han servido de compuerta en cada elección del bufete directivo edilicio que cada 16 de agosto se realiza por mandato constitucional. 

 

Muchos de los Regidores/as se parapetaron en contra del  Alcalde, cuando establecían que su voto era  definitorio, como ocurrió en el municipio de Imbert, que a cuatro días de haber pasado el 16 de agosto, todavía no se ha elegido el bufete directivo y tendrá que realizarse una sesión extraordinaria para lograr llegar a acuerdos, siempre tomando en cuenta que el voto que representa uno de los regidores que fue en la boleta del PLD, se convertirá en el que dé el triunfo a la Presidencia de ese cabildo, ya sea al PRD o al PLD.  Y como es natural, este Regidor se está cotizando, frente al Alcalde que es del PLD y frente a los perredeístas que  también golosean su voto.  En el municipio de Luperón, los reformistas le están cobrando, con creces, el divorcio que el Alcalde  ha asumido frente a ellos, después de haber alcanzado la alcaldía y como el voto de un reformista define quien encabezará la Sala Capitular, se han parapetado para cobrarle al Alcalde su olvido.

 

En Villa Isabela, ni decir, lo que pasó allí es digno de antología política, igualmente en Sosúa, cuya problemática interna va mas allá de la realidad política de sus actores. Igualmente en el municipio de Puerto Plata, donde los Regidores/as del PRD hicieron un pacto con el Alcalde para apoyar al Presidente de su preferencia y obtener como contrapartida la representación de uno de ellos a la Vicepresidencia, aprovechando la coyuntura política de una gran división del PLD a nivel municipal, donde se debaten los liderazgos que van a ser preponderantes en la campaña electoral a favor de su candidato, Lic. Danilo Medina, actuando así la bancada, por motus propio y  negociando sus acuerdos con el Alcalde de manera personal.

 

La realidad es que las Regidurías, en la actualidad,  son un gran negocio y más cuando los partidos no asumen la responsabilidad de contener los apetitos y la codicia que despierta el ocupar un puesto de poder, como son los Concejos Edilicios.  El formato que normaba antes en la conformación de una Sala Capitular, donde se elegían los hombres y mujeres que iban a representarla tomando en cuenta su comportamiento moral y ético, y gozar de la bonhomía de la gente, ha sido tan distorsionada, que los partidos han perdido la capacidad de tener un perfil que determine la calidad de quienes van a representarnos. Y es una lástima, porque se están ofreciendo lecciones tan negativas, que lesionarán para el futuro inmediato el deseo de la gente de votar por candidaturas que al final son nidos de negociaciones espurias, de contubernios mafiosos y de grandes lastres morales, donde lo que se va es al enriquecimiento personal, mediante sobornos y manejos dolosos, mientras la ciudadanía se queda esperando las promesas de gobernar para mejorar la calidad de vida de su comunidad.