En los años 60 cuando se inicia la incipiente democracia con la llegada del primer Gobierno Constitucional elegido mediante el voto directo del pueblo el 20 de diciembre de 1962 encabezado por el profesor Juan Bosch, surgen los mecanismos institucionales de construcción de las Salas Capitulares en los ayuntamientos como forma de darle expresión tangible cercana a las demandas de las comunidades. Lo que existía en la dictadura de Trujillo eran mamotretos que no respondían a los intereses de la población.
Se conforman estas Salas Capitulares con un criterio de escogencia de ciudadanos de reconocida solvencia ética y moral que tuvieran las condiciones de representar su comunidad, sin sueldos que los condicionaran al Síndico del momento con el criterio de que les proveyera la independencia en su actuación dentro del ámbito institucional que los o las nombraba. Indudablemente que fueron verdaderas Salas Capitulares de corte ético, donde sus actuaciones produjeron buenas expectativas en los pueblos que representaban.
Caminando el tiempo, cambiaron también las reglas de juego en la elección de las regidurías y se entremezclaron las inconductas y la insanidad en el manejo de la cosa pública. De ahí que ahora mismo el aspirar a ese cargo resulte oneroso para los que tengan verdadera esencia de servicio, porque la percepción que existe es que en 4 años se puede lograr pagar lo que se ha invertido para llegar y quedarse bien posesionado/a, con las prebendas que se negocian con los Alcaldes para aprobarles cualquier proyecto y/o negociar solares con los desarrolladores inmobiliarios y otras indelicadezas, además de sustentar sueldos y viáticos ostentosos y super gratificantes.Inicio con esta premisa para poder analizar la situación actual de las Salas Capitulares y el descrédito en que han caído sus representantes. Esto al margen de ejecutorias muy cuestionantes de los Síndicos y Directores de Juntas Distritales electos que han devenido en denuncias y actuaciones legales contra algunos de ellos, por el uso y abuso de los recursos públicos de manera descarada. A propósito de unas denuncias realizadas por la regidora Lic. Rosa Duncan, donde acusa al Alcalde Walter Musa de tomarse el derecho de otorgar permisos obviando la legitimidad que la ley otorga a las Salas Capitulares.
Como sabemos, los/as Regidores/as de este municipio han venido dando tumbos de ser totalmente permisivos a las ejecutorias del Alcalde Walter Musa, a confrontarlo cuando no fluye el reparto a que los tenía acostumbrados/as. Todo el mundo sabe y conoce las condiciones de cómo se ha venido manejando este ayuntamiento, donde hay una administración que es un coto cerrado, con una concentración de familiares en los puestos administrativos que controlan las partidas presupuestarias y donde la transparencia y rendición de cuentas están limitados a los designios del Alcalde, y los ediles nunca han dicho “ esta boca es mía”, para hacer que se cumpliera, por lo menos con la ley, de publicar de manera periódica, el manejo de los fondos públicos que se reciben mediante la Ley 176/07 o por arbitrios.
La denuncia que hace la regidora Rosa Duncan hay que procesarla en su justa dimensión. Indudablemente que el Alcalde Walter Musa actúa como si el ayuntamiento fuera su empresa privada, y para ello se vale de poseer medios de comunicación y periodistas que actúan a su favor, pero si leemos entre líneas esta denuncia podemos colegir que siendo totalmente cierto que el Alcalde no está cumpliendo con la ley, se cuela la percepción de que esto viene ahora a colación por sentirse que los han afuereado del reparto, porque sabemos que esta enorme inversión que está haciendo turismo para rehabilitar el Centro Histórico y la Puntilla, tiene muchos pespuntes y gentes muy angurriosas que han concentrado para sí todo el movimiento económico que estas obras producen para beneficio de un grupito. Por este “tire y jala” tuvo que hacer el Ministerio de Turismo una reunión abierta en la Gobernación para darle claridad a sectores de la comunidad de lo que se iba a comenzar a ejecutar y para paralizar los debates internos por el manejo de las partidas millonarias que se van a ejecutar, de manera que cada quien reciba su partida. En este reparto no incluyeron a los Regidores, que son en primera instancia quienes tienen la potestad de dar la no objeción. Por eso pienso que en la denuncia de esta Regidora tenemos que saberla procesar entre líneas.