Una nube de confusión se asoma a nuestros umbrales, y ella viene precedida de un inquietante ambiente de protesta que hace temer que se nos acerca una temporada de tormentas sociales, cuyos resultados parecen inciertos.
 
Lo que mas preocupa de todo, es que en esos augurios tormentosos se notan las hojas de sectores sociales que son muy pocos dados a arriesgar su estabilidad, sus comodidades o sus remunerados trabajos para incluirse en manifestaciones o activismo sociales en medio de una sociedad cuya temperatura está subiendo próximo al estado de ebullición.
 
Las causas de esos reflujos tormentosos parecen tener un solo epicentro dentro de una caldera que tiene el nombre de “Reforma Fiscal” con la cual se alega que se ha condenado a la desaparición de esos sectores medios y bajos de la población que tanto defendió en sus discursos el actual presidente de la república.
 
Ver sectores no adictos a las protestas, integrarse en actos que eran propios de revoltosos soñadores, es señal de que tiempos borrascosos se avecinan, y eso quiere decir que quienes tengan las barbas largas deben ponerlas a remojar.
De seguro  deberán ponerlas en remojo, aquellos que se  olvidaron de principios y enseñanzas, porque es posible que cuando llegue la tormenta, también sufran justos y pecadores… 
 
Hasta pronto: [email protected]