El país se encuentra atravesando por una profunda crisis de cansancio; porque está dando muestras de agotamiento por las acciones de los políticos comerciantes, de funcionarios, jueces, policías, militares y hasta legisladores corruptos.
Hay cansancio de parte de los ciudadanos, por las deficiencias en los servicios de salud, educación, transporte, de Agua Potable y energía eléctrica, y como esperanza de solución a cada uno de esos males, lo que se pide a nuestro pueblo es “un poquito más de paciencia”.
O sea, que todos los males que padece la sociedad, se curan con una buena dosis de paciencia; lo cual quiere decir que a los motoconchos indeseables hay que tenerles paciencia, a la violencia intrafamiliar y su secuela de suicidios juveniles habrá que soportarla con paciencia, a las continuas muertes violentas de mujeres a manos de ex parejas, hemos de tomarlos con paciencia.
Fue esa la receta que alcance a escuchar en esta semana de parte de nuestro presidente de la República, al tratar sobre el caso de la violencia y la inseguridad ciudadana, es posible que tenga razón si se toma el fenómeno como parte del proceso de degradación que padece la sociedad, pero como pedirle paciencia a los que lloran la muerte de un ser querido a manos de un asaltante, como pedirle tranquilidad a quienes viven intranquilos por causa de la delincuencia…?
No obstante, un poco de paciencia con esperanza no nos vendría mal, y eso es lo que le faltó al presidente en su receta, otorgar un poco de esperanza, haciendo algo tangible sencillo y llano que envíe un mensaje de seguridad a los ciudadanos y presente con firmeza la mano dura de la ley contra los delincuentes, sean estos de cuello blanco, con uniformes o sin uniformes.
Hasta pronto… [email protected]