Mucho ruido se hace con la preservación del medio ambiente, de los recursos naturales y del equilibrio ecológico en nuestro país, y detrás de ese escándalo; mucha hipocresía porque como buenos pescadores, muchos prefieren el rio revuelto.
Para esconder intereses se promueven escándalos disfrazados de debates medio ambientales vinculados a la defensa de la vida silvestre, pero que en el fondo representan proyectos disfrazados dirigidos a ganar tiempo aún a costa de la propia vida que se dice defender.
Loma Miranda es hoy el tema del debate, es la causa de la vergüenza de algunos que se escudan en un falso patriotismo, porque son los que se prestan para proteger el saqueo y la depredación en nombre de un progreso ficticio y momentáneo.
Es que esa montaña dominicana no es un simple y elevado promontorio, lleno de esperanza; que resume la vergüenza milenaria de esta tierra codiciada, es el motivo de la ambición desmedida de unos hipócritas que se escudan en el derecho a la vida de unos cuantos obreros y comerciantes para seguir matando la vida del resto del pueblo.
Esta montana, junto al caso de la cementera de los Haiteses, son íconos que evidencian la capacidad que tiene un pueblo cuando se une para obtener a un objetivo común. No es oponerse por oponerse, es que los pueblos deben preservar su entorno y su modo de sobrevivir.Es responsabilidad del estado asegurar empleos, pero no a costa de la vida de nuestra gente.
Qué pena y qué vergüenza dan aquellos que desde una tribuna acorazada de comunicación hacen creer que la vida no vale nada, sino que lo que importa es salvar la vida de unos pocos aun sea favoreciendo la vergüenza de ceder lo que nos da la vida
Loma Miranda debe ser Parque Nacional…!