La credibilidad es la marca o prestigio de toda persona que trabaja en un medio de comunicación. Es su tarjeta de presentación.
Afirma un viejo refrán “crea fama y échate a dormir”. No creemos necesario mencionar marcas de camiones y autobuses que tienen más de 100 años en el mercado mundial, y continúan recibiendo un amplio respaldo comercial.
Sucede lo mismo con marcas de motocicletas, una de ellas tiene 109 años en el mercado ¡Claro que ya usted pensó en ella!
Qué decir de algunas marcas de electrodomésticos, medicinas, zapatos, trajes y corbatas, relojes, lentes, perfumes, carteras, emisoras de radio, periódicos impresos, perfumes, por mencionar estos renglones, que tienen años en el mercado. Su prestigio vende.
¿Compraste un reloj, un pantalla plana? ¡Qué marca es? ¡Ahhhh! La marca vende.
Ahora, ese prestigio, esa marca, esa fama, no se consiguió de la noche a la mañana. Calidad del producto, veracidad en lo que afirman que es y permanencia de esos estándares a través del tiempo.
¿Recuerda el lector que determinados fabricantes de automóviles prefieren sacar rápido del mercado ciertos modelos o líneas de vehículos cuando se comprueba o detecta ciertos fallos en los mismos?
Conforme a algunos Psicólogos empresariales, eso se llama cuidar la marca, el prestigio.
De igual manera ocurre en cualquier carrera profesional y el Periodismo, no escapa a eso.
Decimos cualquier carrera profesional, porque usted descartaría que su esposa fuera tratada durante el parto, por un (a) Gineco-Obstetra con fama de que se le han muerto cinco o seis pacientes.
Descartamos poner en manos de un profesional del Derecho un caso delicado, si este tiene fama de “tranzarse” a la parte que más le ofrezca…
Es más, en muchos centros privados de salud se hace lo indecible para que un paciente no muera en su recinto. La marca, el prestigio se cuida.
Hay profesionales que prestigian el lugar donde trabajan como algunos jugadores, que prestigian al equipo que pertenecen.
Hay empresas que de por sí tienen una bien ganada fama, marca o prestigio.
De eso, no se puede abusar y dormirse en los laureles. Los errores continuos, el mentir sobre la calidad del producto que ofertan, la no credibilidad, hacen perder la marca o el prestigio.
Por eso es, que en el campo de las comunicaciones y el periodismo se pierden rating, los programas decaen, “yo no pierdo mi tiempo con eso” ,”yo no veo programa alguno donde esté esa persona”…se ha perdido la magia de la marca o prestigio.