Siempre he creído en el relevo.  Lo aprendí cuando era joven y ahora más que los años me han enseñado que  el cambio generacional es obligatorio, por razones no sólo biológicas, si no también sociales, políticas y económicas.

 

Me gusta ver incursionar los jóvenes en la política, hacerse respetar en sus ideas, saber sortear dificultades y establecer parámetros con  el pensamiento;  crear los mecanismos internos para ayudar  a independizar su ideología, actuar con carácter, no dejarse intimidar y poner los correctivos cuando sus decisiones puedan herir susceptibilidades.

 

El joven tiene que aprender a trillar su propio espacio.  Aprender a decidir con adultéz sus metas. Establecer con su postura, la diferencia, y caminar por los senderos que considere implica la proyección de sus ideas.

 

Lograr concretizar todas estas metas, implica, en algunas ocasiones, el rompimiento con estructuras ya creadas, que aprisionan en función de compromisos, pero que sin embargo, cuando se logra trascender sobre estos mitos, aunque tienda arrastrar consigo desesperanzas.

 

Emil Durán es un ejemplo vivo de decisión, coraje, amplitud de visión y rompimiento de formatos que lo mantuvieron con esquemas heredados, de lo que debía ser su comportamiento, y él supo dar el salto;  romper amarras, establecer sus metas y caminar con optimismo hacia la realización de sus más connotadas metas.

 

Me ha asombrado la capacidad de entrega, la clara visión de objetivos y el compromiso que ha logrado articular con su generación.  Ha sido la mejor adquisición que un proyecto político puede exhibir, porque se está contando con un producto no contaminado, libre de escarceos y con un temperamento sosegado pero austero; trabajador muy disciplinado y que no acepta titubeos.  Está muy claro en sus objetivos y está trabajando duro para demostrarlo.

 

La juventud de hoy, a nivel macro, no ha sido pulida en la lucha por la consolidación de sus demandas, el tiempo que ha pasado, ha desterrado en los jóvenes de la actualidad, su deseo de participar en la política y en los movimientos sociales, porque la penetración de nuevos modelos de comportamiento ha maleado, su  capacidad de razonamiento y de competencia.  Se busca lo fácil, lo inmediato, no importando los medios para poder lograrlo. 

 

Emil Durán es de los jóvenes de excepción, que por herencia talvez, o por sensibilidad pulida en sus vivencias familiares, ha ido forjando poco a poco, su propio liderazgo.  Sin estridencias  ni con confrontaciones, si no entendiendo que sólo gana aquel que tiene la capacidad de entender que los demás son parte importante de su propia proyección y realidad.

 

Emil es hoy el Coordinador Municipal del proyecto político presidencial Llegó Papá” y está trabajando sin temores, junto a los hombres y mujeres que hemos cerrado filas para alcanzar la meta de ganar, para ratificar de nuevo,  con este triunfo su carrera ascendente hacia el poder político de la nación, con la llegada de Hipólito Mejía al solio presidencial, y con la clara visión de recuperar las simpatías que ayer tuvo el PRD en el municipio de Puerto Plata, estableciendo con su llegada, lo que la mayoría de las encuestas han venido revelando, que una nueva esperanza se ha insertado en los jóvenes que han decido formar filas con “Llegó Papá” y el Presidente Hipólito Mejía,

 

Nuevo liderazgo que definirá la incidencia de sangre joven para despertar de nuevo la credibilidad de la gente.  ¡Adelante pues Emil Durán!,  joven valor puertoplateño, que ha iniciado en “Llegó Papá” el camino al triunfo y a la consolidación de su propio liderazgo!