No soy jurista, ni pretendo investirme de esa condición porque nunca he ido a la universidad a estudiar leyes ni jurisprudencia. Soy simplemente una mujer comprometida con la defensa del derecho que tenemos las mujeres a procurar que las leyes nos puedan proteger; por tanto, no voy a cuestionar la decisión de la Corte de Apelación de Puerto Plata, de cambiar  las medidas de coerción que había tomado un tribunal, a un problema de violencia intrafamiliar y/o violencia doméstica, cometida por un Abogado, contra su esposa, que además de ser mujer, también es Abogada.
 
He hecho un llamado a la cautela, al Secretario General de la Seccional del Colegio de Abogados de Puerto Plata, porque entiendo, que un gremio, por principios estatutarios, tiene que actuar con equidad, cuando se trate de defender a su membrecía y por tanto, no puede circunscribir su defensa solamente al regodeo jurídico de lograr que por su enjundiosidad en el manejo de los textos jurídicos haya logrado que se  corrija una medida que afectaba a uno de sus miembros, que por demás fue sometido a los tribunales, por agresión consecutiva contra su esposa.  Si no también tener la suficiente mesura para actuar tomando en cuenta que la agredida, que a la vez es Abogada, también es parte del Colegio, que por su indefensión tuvo que recurrir a las instancias de ley, para sentirse protegida.
 
Un agresor aunque lleve toga, es un peligro para la sociedad, aunque sea miembro de un Colegio de Abogados; como también una mujer, si es también Abogada, debe ser asistida por el gremio que la representa cuando ha tenido que recurrir a las instancias judiciales por haber sido agredida, 
 
Vuelvo a repetir: el Colegio de Abogados de Puerto Plata, debía haber actuado con imparcialidad y con equidad;  servir de mediación y  tratar de conciliar en una familia que se fracciona, y que por demás cuentan con dos hijos. 
 
Por tanto, mi inquietud va más allá, porque estamos hablando de un agresor reincidente; y por las altas cifras de femenicidios que estamos contemplando diariamente en nuestro país, que llama actuar con prudencia en los casos donde una familia es tocada por la violencia, y porque  además se han dado casos de asesinatos de mujeres en estas mismas circunstancias. Entonces yo me preguntaría: ¿Qué haría entonces el Colegio?