Hogares y transporte protegen sus economías consumiendo GLP. Y hasta los generadores de electricidad se encaminan en base al gas natural, que es aún más barato, a incorporarse a la nueva alternativa.
Este fenómeno terminará afectando las recaudaciones del gobierno relacionadas con los combustibles. Los fondos provenientes de los fósiles son usados para el pago de la deuda externa nacional. La gasificación, menos penalizada, conducirá a problemas de déficits recaudatorios y a dificultades de pago de la deuda.
Los elevados costos operativos de equipos cuyo funcionamiento es a gasolina o diesel, van obligando a dueños de plantas eléctricas, calentadores de agua, hornos y vehículos a proceder a su reconversión para reducir sus costos operativos.
El origen de la gasificación parece tener dos razones: Los altos precios de gasolinas y diesel, de un lado, y las deficiencias y altos precios del sistema eléctrico nacional. Y casi sin darnos cuenta caminamos a una complicación más.
El proceso continúa muy a pesar de que el precio del GLP ha tenido un incremento de un 18 % en un periodo de un año.
Luce pues, que de mantenerse la estructura de precios de los combustibles, la gasificación del país se hará indetenible. Como imparables serán los precios del petróleo si la recuperación de la economía mundial se consolidara.
Henri Hebrard, economista, ha expuesto un interesante análisis sobre el tema que sugerimos leer en www.republica-dominicana-live.com/republica-dominicana/economia.
El tema, cuya tendencia es inequívoca, merece anticipación al problema con una política sobre energías alternativas, que mejore nuestra competitividad sistémica.
Fuente: www.perspectivaciudadana.com