Cuando un pueblo cree en su futuro, todas sus acciones apuntan a una sola dirección, hacia la superación de las capacidades de sus individuos y hacia el fortalecimiento de sus instituciones; y cuando eso sucede, se fortalecen los liderazgos, y aminoran las contradicciones naturales.
 
La comunidad Puertoplateña por su herencia e idiosincrasia es un conglomerado de composición diversa, donde confluyen las tendencias propias de influencias culturales foráneas y las herencias nativas de antaño, con las cuales se ha ido conformando todo un pensamiento social que es el que caracteriza a su población.
 
Somos un pueblo por naturaleza abierto y hospitalario, pero reservado y desconfiado al mismo tiempo, cuando se trata de decidir sobre las manos que conducirán nuestro presente y nuestro futuro; de ahí se desprende el atractivo de pueblo receptivo que nos hemos labrado, pero a la vez la mención de sociedad conservadora que nos han asignado.
 
No obstante, la construcción del presente y del futuro requiere de una vasta proporción de confianza y de seguridad,  tanto en lo que se quiere, como en los que se puede; de manera que para eso es necesario de un liderazgo confiable y seguro, vertiente esta que ha convertido a Puerto Plata en una cantera de hombres y mujeres precursores del progreso y la prosperidad.-
 
Quizás las dos condiciones de apertura, pero a la vez de pueblo reservado, han permitido forjar hombres como el General Gregorio Luperón, Carlos Morales Languasco, Eduardo Brito, Polo Rodríguez y otros tantos que guiados por la fuerza de la confianza en el futuro, abrieron una trayectoria social que constituye  nuestro mas firme legado histórico.

Hasta pronto… [email protected]