LA ÉTICA DEL BUEN VIVIR O ÉTICA DEL MORIR BIEN
Preparándome para venir a la conferencia, mi hija me preguntó sobre el tema de la charla, le conteste que seria sobre la ética del buen vivir, entonces me respondió: vas a hablar de la forma en la que viven los ricos. Es cierto, el buen vivir, o mejor, el vivir bien ha sido el privilegio de una clase, de unos países, mientras la mayoría del planeta vive muy mal, en realidad, no vive, está condenado a “morir antes de tiempo”.
El adjetivo “bien” siempre ha sido problemático en tal medida que Nietzsche propuso que la ética no podía quedar atrapada en el binomio propio de la moral: el bien y el mal, tenía que ir más allá. Antes Spinoza había propuesto cambiar el bien y el mal en la ética por lo bueno y lo malo, ya no como definiciones metafísicas, sino como significados racionales. Ahora el bien vivir lo podemos contraponer con el vivir bien, el uno de origen indígena, el SumaK Kawsay, y el otro venido desde el Estado de Bienestar del siglo XIX. En efecto, colocar el bien o el mal antes o después cambia totalmente los significados. El vivir bien dió origen a éticas utilitaristas. Mientras la moral había estado mezclada con disciplinas de austeridad ligada a paraísos extraterrenales, las nuevas éticas del capitalismo pusieron en la mesa de la cotidianidad la valía de una vida relacionada con el capital. En contraposición, el buen vivir ¿hacia donde nos lleva? ¿Implica el buen vivir una crítica al Capitalismo? ¿Qué significa el buen vivir dentro de un mundo profundamente articulado con el Capital? ¿Qué diferencias existen entre el bien y el buen?
Aristóteles decía: “ Cualquier arte y cualquier doctrina, y asimismo toda acción y elección, parece que a algún bien es enderezada. Por tanto, discretamente definieron el bien los que dijeron ser aquello a lo cual todas las cosas se enderezan” (Ética a Nicomaco). Hay muchos tipos de bienes. Sin embargo el bien es la finalidad y la base de la ética. Así como lo bueno no es lo mismo que el bien, y lo malo no es lo mismo que el mal, el buen vivir no es igual al vivir bien.
Por último, es llamativo encontrarnos hoy con otra ética, la ética del buen vivir. La tradición moderna ha ubicado la ética en el juicio en el caso kantiano o en la decisión en el caso hegeliano. La ética es un asunto de optar, decidir bien o hacer un juicio justo. Tomar la decisión correcta, ese es el reto. Esta forma de entender la ética, tiene mucho peso en los tiempos de la diseminación de las éticas: ética de la comunicación, ética pública, éticas del dialogo, éticas de los mínimos y de los máximos, éticas complejas. En América Latina, y más específicamente, en el Ecuador, irrumpe otra ética, una ética relacionada con la vida, más allá del juicio y la decisión, una ética que pone en cuestión otras formas de vida. ¿Qué es la ética del buen vivir? ¿Cuáles son sus alcances y límites? ¿En qué verdades se asienta? ¿Qué tan ideológica puede aparecer?
Sin duda que la preocupación por la ética nace en un tiempo en que la política intenta ser anulada, la perspectiva económica se impone y el capitalismo enfrenta crisis globales mientras observamos impávidos sus facetas dantescas. Para desarrollar la reflexión sobre la ética del buen vivir, propongo algunas ideas para conversar: primero, el desprestigio de la política y la resurrección de la moral; segundo, el imperativo categórico kantiano y las contradicciones del capitalismo; tercero, la ideología del buen vivir; cuarto, la ética del buen vivir y el morir bien; y por último, el septologo de la ética del buen vivir.
Fuente:www.rebelion.org