Nunca había escrito sobre encuestas ni nada parecido, como tema central de algún artículo nuestro. No es que sienta algún tipo de animadversión contra las encuestas. Considero que muchas de ellas han caído en un total descrédito.
 
Prefiero dejar esa tarea a los sociólogos, estadísticos y politólogos y por igual, a quienes se ganan un buen dinero al tratar de crear opinión pública a favor de una encuesta que favorece a su partido o su candidato.
 
Reconozco, sé que existen encuestas con estricto rigor científico que revelan realidades con un mínimo margen de error sobre todo, aquellas que tienen que ver con la pobreza, desempleo, déficit de viviendas, prevalencia de ciertas  enfermedades y otros muchos renglones.
 
No hay partido político alguno, que publique resultados de una encuesta si esta no le favorece. “quien paga una encuestas, disfruta de los números buenos”
 
¿Acaso somos tan inocentes –tontos dirán otros -  como para no creer que grandes grupos de poder económico o empresarios manejan sus propias encuestas que les indican hacia donde se inclina la balanza en determinado momento del presente torneo electoral?
 
¿Es que se cree que somos tan bobos, más que “Pedro animal”, para desconocer que las mismas embajadas acreditadas en nuestro país ignoran, pasan por alto las realidades socio-políticas y económicas que vive el pueblo dominicano? Dije realidades…no percepciones.
 
¿Usted cree que con esta guerra de encuestas en la que presumimos se gasta buen dinero, todas esas empresas encuestadoras emiten esos resultados sin antes haberlos mostrado a quien ordenó la misma?
 
Si hay que maquillar esos números, no hay titubeos para rápidamente esas encuestadoras convertirse en “verdaderos salones de belleza electoral”.
 
La manipulación de muchas de esas encuestas quedará al descubierto muy pronto. El descrédito que muchas de esas encuestadoras cosechan en la población votante, es sencillamente aleccionador.
 
Lo mismo, para aquellos que usan los medios de forma aberrante y vergonzosa defendiendo lo indefendible, deseando tapar el sol con la uña, las mismas uñas con que clavan unos buenos pesos.
 
Viene una encuesta de un solo día de trabajo de campo Puede llover o hacer un radiante sol. Puede haber frío o un calor sofocante. Las muestras serán millones y habrá –eso esperamos – un escaso margen de error por la transparencia en el sufragio y el conteo de los votos.
 
Esa encuesta hablará claro de una vez y por todas. Las elecciones del domingo 20.