En el ámbito de mercado de productos se adolece, entre compradores y vendedores, de una escasez de información, por tres razones:
1er. Lugar: la infraestructura de comunicaciones en los mercados emergentes es subdesarrollada o como en el caso nuestro es muy cara, y por tanto servicios como el Internet son elitista o un porcentaje pequeño tiene acceso; la energía insuficiente hace que los servicios de comunicación sean ineficaces.
El servicio postal es casi inexistente, los altos índices de analfabetismos dificultan la comunicación entre mercadologos y clientes y no corroboran lo afirmado por el vendedor, en cuanto a su contenido es un proceso que las instituciones de mediciones o metrología no están a la altura de país desarrollado alguno.
Recuerdo mi visita a un Centro de Metrología en los Estados Unidos donde decenas de científicos analizaban y veían los contenidos de mercancías según las estipulaciones en etiquetas y corroboraban que lo que el mercadologo decía que contenía la mercancía era lo que el consumidor disponía, y su aprobación para la venta o comercialización dependía de esta verificación.
El Indotec era la institución semejante en la República Dominicana y la prensa local no difunde información de esta institución desde hace años. Por tanto, la Competitividad Dominicana, y por ende de esta región, tendrá que visualizarse desde otro punto de vista, pues desde el área de I + D +I no será hasta que como sucede en otros países, el Estado dedique el 10% del ingreso nacional a investigación, como fue la propuesta de campaña de Santos, el candidato a presidente del partido oficialista de Colombia de Álvaro Uribe, “no puede haber sostenibilidad competitiva si no se invierte en innovar nuestras estructuras productivas, y si la tasa de cambio favorece las importaciones penalizando las exportaciones locales”, si el Estado permanece condicionado a una mentalidad recaudadora y fiscalista, en vez de motivar e inducir a una actividad desarrollista que despenalice y proteja intereses locales que generan empleos y riquezas; la competitividad es algo sistémico y no un asunto coyuntural.
La lista de fallos de mercados emergentes como el nuestro es extensa y nos hacen ineficientes. La transición de una economía por decreto a una de mercado libre, trae consigo un vacío de legalidad que invita a un serio aumento del fraude y de la corrupción, y esto se explica en que nuestras democracias se definan por las simples votaciones y no por un cambio sólido en nuestra superestructura, donde se fomenta un servicio civil y un poder judicial fuerte e independiente que enfrentan con éxitos los grupos de presión que buscan dominio y privilegios, que acentúan las desigualdades sociales.
La Competitividad Dominicana deberá sustentarse sobre instituciones ágiles y con recursos que permita a las empresas financiar su producción a precios o tasas competitivas con las países desarrollados, donde se premie con salarios decentes a la calificación, especialización del personal, donde se anule la rigidez de la legislación laboral y permita al mercado flexibilizar y competir en términos de costos y talento laboral y no amarrarlo a una trampa legal. ¿Cómo competir la República Dominicana contra gigantes? A medida que las barreras proteccionistas van cayendo, las compañías multinacionales se apresuran a descubrir nuevas oportunidades de crecimiento.
Su arribo es una bendición para consumidores locales que obtienen más variedad de artículos y precios, pero podría resultar una sentencia de muerte para la industria local, muy acostumbrado a ocupar posiciones dominantes en mercados protegidos, de pronto tienen que enfrentar rivales extranjeros que los aventajan en recursos financieros sustanciales y baratos.
Tecnologías avanzadas, productos superiores, marcas poderosas y equipos administrativos, y de marketing con gran calificación y experiencia. ¿Cómo pueden sobrevivir las empresas locales? 1.- Instar al gobierno que restaure las barreras comerciales; 2.- Convertirse en socio subordinado de la multinacional; 3.- vender su empresa; 4.- competir y fortalecer debilidades y mejorar las fortalezas. Una empresa local siempre tiene la oportunidad de ser mejor.
Colaboración: A. Renato Villanueva,
Director Ejecutivo de Afode