Tras varios períodos de observación de los eventos electorales de nuestra nación, hemos notado que en las filas de votantes en las elecciones dominicanas, los que menos votan son los miembros de la  clase media.

 

Mientras las filas de los barrios populares son interminables, las de los barrios de personas“acomodadas” son muy tímidas.

 

Al ser el día de las elecciones un feriado,  los llamados clase media, lo toman de vacaciones y se van a un resort, a las playas y montañas de nuestro país y hasta del extranjero, más si ese día cae un viernes o lunes creando un fin de semana largo o haciendo puente si es jueves o martes. Desentendiéndose de ser parte de la escogencia de los que van a delinear el futuro político, económico y social de nuestro país.

 

Esto no deja de ser una paradoja, pues siempre el área social más afectada por las altas y bajas en  las decisiones de los diferentes gobiernos que han dirigido la cosa pública, es precisamente la clase media.

 

Los más pudientes, la clase alta, a los que Don Juan llamaba “Tutumpotes”,  aun con sus eternas quejas, poseen medios de presión y los saben usar, pues siempre salen bien parados en todos los gobiernos. 

La clase más pobre, aunque coge sus fouls de rechinón,  se medio desquita no pagando algunos de los servicios, que mal o bien,  les son ofrecidos por el Estado como son agua potable, electricidad, recogida de basura, educación y salud.  A demás reciben paliativos como el bono gas, tarjeta solidaridad, el PRA. Etc.

 

Nos preguntamos; ¿A qué se debe esta desidia electoral de la clase media?  La respuesta más socorrida es: ¡Todos los políticos son iguales! Y no es cierto.  Hay algunos más iguales que otros.  Es a esos a los que hay que cerrarles el paso y no ser cómplices, por omisión, por desidia, de sus desaciertos.

 

No se debe mirar con apatía como se elige al Congreso de la República a la esposa de un confeso pederasta.  O ver con impasividad a un Diputado sentado en su curul luego de haber sido  convicto detráfico de personas. 

 

El estoicismo, del filósofo griego Zenón de Citio, hace siglos que desapareció.

 

En pocas palabras. La clase media tiene que jugar su papel en los venideros comicios. Un papel protagónico por demás. Hay que evitar que a partir del 2012 vuelva al poder la oclocracia pepehachista que nos desgobernó en el periodo 2000/2004.

 

Martin Luther King decía: “No me preocupa el grito de los violentos,de los corruptos, de los deshonestos, de los “sin ética” Lo que más me preocupaes el silencio de los buenos”.

 

El filósofo y político irlandés, EdmundBurke, lo decía con estas palabras:“Lo único necesario para el triunfo del mal es que los buenos no hagan nada.

 

Por lo tanto, no guardemos silencio.  Hablemos con esa juventud que hoy está en condiciones de votar.

 

Principalmente con aquellos que por su edad, no tuvieron noción de ese fatídico cuatrienio presidencial con el cual,de una manera espantosa, terminamos el siglo XX e inauguramos el XXI,

 

Estamos en el deber de evitar que con las mismas chabacanerías y vulgaridades del pasado, embauquen a nuestros jóvenes y al mismo tiempo, refresquémosle la memoria a este pueblo que a veces olvida y  que por compasivo e indulgente, tiende a perdonar a sus verdugos.

 

Fuente: www.almomento.net