Las fiestas patronales de los municipios de nuestro país han sido secuestradas por grupos indolentes que negocian con ellas. “Yipetuses”, propagandistas, traficantes de toda laya y corruptores de todo calibre ocupan parques y plazas a discutir cuál tiene la bocina más estridente y el mensaje más vulgar y violento.

 

Y las autoridades nacionales y municipales, bien gracias.

 

Las alcaldías permanecen indiferentes o, peor aún, permiten ese secuestro; permiten el negocio que se lleva a cabo y algunos alcaldes hasta participan de él.

 

Las patronales han dejado de ser espacios de creación y recreación populares; han dejado de ser un recurso fundamental para promover la cohesión social, construir y fortalecer las identidades, conocer y reinventar la cultura popular y estimular el comercio local y han sido convertidas—con escasas excepciones—en vulgares promotoras de las casas licoreras.

 

En cada patronal los parques municipales—un espacio fundamental de encuentro y recreación—son arrebatados a la gente y ocupados por las carpas de las casas licoreras y por cuchitriles en los que ocurre de todo y se comercia con todo.

 

La actitud de las autoridades dominicanas contrasta, por ejemplo, con la de las comunidades europeas, las cuales tienen un papel fundamental en la preservación y fomento de las fiestas tradicionales de cada lugar que son, además, objetivo del mejor turismo nacional e internacional.

 

La lucha por el rescate de nuestras fiestas tradicionales es la lucha contra un abuso incalificable y por la recuperación de ámbitos de creación, educación, crecimiento y recreación arrebatados al pueblo; es decir, es lucha por derechos fundamentales de la ciudadanía y debemos iniciarla ya.

 

Fuente:www.perspectivaciudadana.com