La proclamación de Danilo Medina como candidato oficial del partido en el poder, dejó muchas interrogantes, siendo entre la mas connotada el llamado que hizo ante el público asistente “de que utilizaría un fuete” para combatir la corrupción si lograba alcanzar el poder el próximo 20 de mayo.
Indudablemente que Danilo quiere vender hacia afuera, que él no está comprometido con la corrupción del actual gobierno, como si por él haberse aislado no le caben las culpas de la situación de deterioro moral y ético en la que han estado envueltas figuras cimeras de su partido; los mismos que lo llevan como candidato; y los mismos que han gobernado durante tres períodos; dos de ellos consecutivos.
Con el fuete, debió Danilo, comenzar a flagelar sus acompañantes que estaban en primera plana en la tarima de su lanzamiento.
Con el fuete debió Danilo venderle al público, que lo escuchaba y veía a través de la televisión y la radio, que su candidatura no podía estar cimentada con la participación de los que han hundido los ideales legados por el Prof. Juan Bosch y los que no han medido la magnitud de sus actos llevando a su máxima expresión la estafa, el contubernio, el latrocinio y el dispendio de los fondos públicos en los diferentes períodos en que al PLD le ha tocado gobernar el país.
Danilo decidió sucumbir frente al Estado, al que acusó anteriormente de vencerlo, para poder llegar a ser el candidato oficial del PLD; y Leonel, con ese cinismo del que se vale para poder mantenerse como figura mesiánica, le tendió la toalla y puso a su disposición todo el elenco podrido y comprometido con acciones onerosas que él ha cubierto desde el Palacio Nacional, con impunidad.
Leonel lo utilizará, lo ensuciará y lo llevará a la abyecta situación de tenerle que reconocer, que sólo a él le deberá el boato de su campaña política para que sus discursos no puedan nunca tocar ni chocar con las ejecutorias de su gobierno, y que aunque pretenda diferenciar en sus propuestas, tendrá necesariamente que tomarlo en cuenta como referente.
De ahí que Danilo toma el fuete que esgrimió el otrora líder de la Unión Civica Nacional (UCN), Dr. Viriato Fiallo, cuando se batió frente al Prof. Juan Bosch a la Presidencia de la República en el año 1962, en las primeras elecciones libres celebradas luego de la caída del régimen tiránico de Trujillo, y que le costó al Dr. Viriato Fiallo su derrota, porque la enunciación de ese fuete, fue lo que le dió al pueblo la tónica, de que se le estaba timando, que se le estaba utilizando, y el 20 de diciembre de 1962, aún a pesar de la terrible campaña sucia desarrollada por la derecha que rodeaba este candidato, el pueblo, en su elocuencia vital, voto masivamente en contra de este candidato.
Ganó más la conciliación del “borrón y cuenta nueva” que esbozó en su campaña el Prof. Bosch, que los latigazos que entendió Viriato debían castigar a los supuestos “comunistas” que le apoyaban.
Y así sucederá con Danilo: El fuete que enuncia servirá para flagelar a los corruptos, se convertirá en el arma de su autoflagelación, cuando el pueblo castigue su genuflexa actitud de arrodillarse frente a los que han hecho de este país una fuente inagotable de enriquecimiento personal. Con este fuete, veremos el 20 de mayo del 2012, la autoflagelación de Danilo y el ascenso al poder del Ing. Hipólito Mejía.