Estudios realizados por diferentes instituciones nacionales y extranjeras en torno a la no explotación de Loma Miranda, parece no bastar, para hacer desistir a quienes anhelan realizar allí sus trabajos en desmedro de los recursos naturales de la zona.
Hacen bien sus comunitarios y autoridades en mantenerse vigilantes y activos al reclamar al gobierno dominicano, declarar a Loma Miranda Patrimonio Nacional.
En cuanto a reclamos, demandas y vigilancia, en Puerto Plata hemos tenido en los últimos días, una hermosa experiencia en la que algunos sectores de nuestra sociedad al abandonar la modorra y despertar del letargo, asumen posiciones contra la pretensión de instalar en la bahía, una generadora flotante de electricidad.
Es innegable, que esas voces, movimientos y vigilias realizadas, logran paralizar de manera provisional esas instalaciones, hasta tanto se realice una vista pública para debatir lo concerniente al tema que nos ocupa.
Ganó Puerto Plata? ¡Sí! Hemos ganado la honrosa experiencia de saborear cuánto se logra, al asumir responsabilidades cuando hacemos nuestra la lucha que consideramos justa y fijamos responsable posición.
Ganó Puerto plata? ¡Sí! Porque el tiempo, que todo o nivela y revela, dará a conocer los farsantes, arribistas y oportunistas acostumbrados a decir en la claridad, lo que en la oscuridad niegan y viceversa .
Ganó Puerto Plata? ¡Sí! Debido a que esa lucha saca a flote, la apatía, dejadez, tibieza o temor de autoridades, políticas y religiosas, que hicieron mutis ante la oposición de amplios sectores de la sociedad puertoplateña que se oponen a la instalación de una planta generadora en la bahía local.
Como lo escrito… escrito está, sugerimos la formulación de un documento donde sea registrada la oposición a la planta flotante, y el mismo sea rubricado por nuestras autoridades, legisladores, dirigentes comunitarios y de instituciones, siendo posteriormente enviado hasta el Presidente de la República independiente de la vista pública anunciada.
Viene la vista pública. Ganó Puerto Plata? ¡Sí! Un raund. No la pelea. ¡Ojo al “réferi” y a la clase de fanáticos!