Me duele y molesta no poder negar a los cuatro vientos, que la falta de integración como entes sociales para luchar hasta alcanzar objetivos comunes, hace difícil a Puerto Plata su pleno desarrollo.
 
Es que los tabúes y taras sociales, partidistas y religiosas, nos impiden reconocer como buenas y válidas, las ideas ajenas.
 
Es que esa pequeñez y estrechez de mente nos impide, tenemos miedo de expresarnos, porque creemos que vamos a ofender, a dañar, que no seremos bien entendidos…y cientos de excusas.
 
Es que no nos damos cuenta que el tiempo pasa inexorablemente y que si no nos ponemos de acuerdo, Puerto Plata  solo obtendrá migajas de los gobiernos de turno.
 
Moca y San Pedro de Macorís por ejemplo, han aprendido a ponerse de acuerdo, a dejar de lado diferencias políticas partidistas, económicas, de apellidos, religiosas y otras, para al estar conscientes de sus necesidades como pueblos formular planes a corto, mediano y largo plazo.
 
De Santiago, es harto conocida su influencia, debido a la unidad de su clase política, empresarial y comercial.
 
¡Sí, su clase política! Porque cuando allí se necesita algún trabajo u obra que realmente beneficie a la comunidad, se anteponen intereses personales, sindicales, políticos partidistas, intereses religiosos y otros, hasta ver resultados.
 
Dijimos ver, no prometer. Ejemplo: Remodelación centro histórico de Santiago.
 
Puerto Plata cuenta con una clase obrera, política, empresarial y profesional fuerte. Las juntas de vecinos están por igual organizadas.
 
¿Qué nos falta? ¡Dígame usted si es otra cosa que INTEGRACION?
 
Integración en el sentido de deponer actitudes, unir voluntades y luchar por un objetivo común hasta alcanzarlo.
 
Si preferimos no juntarnos con “sutano” porque es del PLD , ni con “mengano” porque es del PRD,  ni con aquel porque es mormón, o con este porque profesa la religión musulmana, ni me junto con “Pepo” porque no nació en Puerto Plata, ni tampoco me junto con “Pepa” porque me tomó prestado un dinero y no me pagó o por viejas rencillas, tendremos y tendrán a Puerto Plata como la ciudad de los hombres y mujeres soñadores, pero incapaces de ponerse de acuerdo para hacerlos realidades.
 
¡Integración de los puertoplateños…es la demanda!