Con el paso de los años la iglesia católica pierde poder, y el miedo a la excomunión queda rezagado al recuerdo de las edades oscuras de la Inquisición.
En el interesante artículo de Rafael Alonzo Rijo aparecido en el periódico El Caribe de fecha 13 de los corrientes, se dan a conocer las consideraciones externadas por el profesor e historiador Jorge Tena Reyes acerca del trato dado por la iglesia católica al patricio Juan Pablo Duarte que devino en excomunión y destierro de la misma patria que forjó.
Son de esas chispas de luz dadas a conocer y que muchos de nosotros pasamos por alto. Luces que iluminan un poco los tortuosos caminos de nuestra historia republicana.
La mayoría de nuestros historiadores los de antes y los del presente, han tenido por lo general una formación religiosa católica, y muchas de las injusticias cometidas por esa institución que a la fecha pudieran considerarse como absurdas y abusivas, apenas se tratan en nuestros textos de Historia.
La posición adoptada por el Arzobispo Portes a la sazón máxima autoridad de la iglesia católica no fue nueva ni única. Era el pensar de la época. Así actuaba la jerarquía de la iglesia no solo en nuestro suelo patrio, sino en otros muchos países del mundo.
Gobernantes, príncipes y reyes, temblaban ante alguna amenaza de un jefe de la iglesia y más, si esa amenaza era la excomunión. No pecamos de injustos si sostenemos, que muchas de las tierras que hoy ostenta la iglesia como tal, tanto en América como en Europa, es fruto del miedo a la excomunión.
De ese bochornoso episodio en la vida de Juan Pablo Duarte no se ha escrito mucho. Es más, se trata de ocultar esa realidad…pero ocurrió.
Suele tratarse del destierro, de la expulsión de Duarte…que hasta murió en tierras extranjeras, pero se habla poco o muy poco, de la tremenda influencia, del papel protagónico que jugó la iglesia católica en ese proceso contra el Patricio.
Ahora cuando la nación conmemora el bicentenario del nacimiento de Juan Pablo Duarte, la iglesia católica debe pedir perdón por la excomunión impuesta al Padre de la Patria, injusta a todas luces.
Debe hacerlo no importa los años pasados, tal como se hizo con Galileo Galilei por solo citar un botón de muestra.
No negamos, que los muertos por la Inquisición, todos los torturados y quemados en la hoguera no van a resucitar si se les pide perdón y se admite que se actuó injustamente movidos por los celos religiosos.
Hace muchos siglos, el conocimiento estaba delegado a unos pocos. En la actualidad, el conocimiento está disponible para todo aquel que busca.
A esa adquisición de conocimientos, a ese vencer las tinieblas de la ignorancia, es que muchos políticos perversos y religiosos hipócritas temen.
Era el conocimiento adquirido y puesto en práctica, que hacía diferente al joven Duarte quien daba muestras de ideas libertarias y revolucionarias muy avanzadas para su tiempo.
El Duarte honesto y soñador con amplios conocimientos sobre el cristianismo y la religión católica a la que respetaba, sabía diferenciar la paja del trigo.
Esa estirpe de hombres o mujeres no son bien vistos por aquellos que prefieren la explotación y engaño a los pueblos ignorantes.
La resistencia no es contra Dios. Es contra aquellos que en nombre de Dios cometen toda suerte de injusticias y atropellos como las cometidas contra Juan Pablo Duarte-. ¡Loor a su memoria!